En el Foro Nacional "Cultura y Empresa 2026", el experto económico Can Van Luc señaló que las empresas con una cultura sólida tienen un rendimiento de rentabilidad entre 1,3 y 1,8 veces mayor en comparación con aquellas que carecen de una base cultural clara. Esto demuestra que la cultura no es un "costo", sino un "activo rentable" que genera ventajas competitivas en el contexto de la globalización.
Los especialistas sostuvieron que la cultura empresarial ayuda a posicionar la marca y moldear el comportamiento, la actitud de los empleados y la forma en que opera la empresa. Este factor se manifiesta en el trato hacia los clientes, socios, trabajadores y la sociedad, así como en el sentido de responsabilidad y la ética profesional. La cultura empresarial es considerada una capacidad competitiva vital que permite a las empresas integrarse más profundamente en las cadenas de valor globales.
Tras 40 años de “Doi moi” (Renovación), la comunidad empresarial de Vietnam ha crecido con fuerza, contando con más de un millón de compañías activas. El sector privado aporta entre el 60 y 65 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y genera empleo para más de 30 millones de trabajadores. El comercio exterior en 2025 superó los 920 mil millones de dólares, situando a Vietnam en el grupo de las 20 economías comerciales más grandes del mundo. En ese escenario, la cultura empresarial se convierte en un "activo intangible" que construye la identidad y el prestigio a largo plazo de las empresas.
En el foro, el viceprimer ministro Mai Van Chinh enfatizó que una economía fuerte no solo se mide por el tamaño del PIB, la capacidad tecnológica, la cuota de mercado o el nivel de integración, sino también por la cultura empresarial, la responsabilidad social, la transparencia, la creatividad y la dedicación de sus empresas. La cultura es el cimiento que crea marcas y valores sostenibles, permitiendo que las empresas sobrevivan y prosperen a largo plazo.
La Resolución 80 establece un pensamiento revolucionario al situar la cultura al mismo nivel que la economía, la política y los asuntos sociales, considerando a la cultura y a las personas como recursos endógenos cruciales y motores para un desarrollo rápido y sostenible. Exige que la cultura "impregne" todos los ámbitos, incluida la producción y el comercio, definiendo los estándares de competencia y regulando el comportamiento del mercado.
Según Trinh Thi Thuy, viceministra de Cultura, Deportes y Turismo, la cultura empresarial se ha convertido en una capacidad competitiva medular en la era de la integración. La Resolución 80 define la tarea de formar un cuerpo de empresarios con estándares éticos, que porten la identidad cultural nacional y asimilen la esencia internacional.
Para alcanzar ese objetivo, las empresas deben reajustar sus actividades de acuerdo con el sistema de valores nacionales, promoviendo valores como la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad y la creatividad, al tiempo que elevan su capacidad de gestión y su aspiración de alcanzar una proyección internacional, sugirió la funcionaria.
Como se puede observar, la Resolución 80 sitúa a la cultura en el centro del desarrollo, reafirmando que la cultura empresarial no es solo un asunto corporativo, sino una base para construir el prestigio, la marca y la competitividad nacional en esta nueva etapa.