Al presidir la reunión temática del Comité Directivo Central para el Desarrollo de la Ciencia, la Tecnología, la Innovación y la Transformación Digital, el mandatario vietnamita enfatizó que el mayor desafío actual no radica en la percepción o las directrices, las cuales ya están claramente definidas, sino en la capacidad de ejecución y en la responsabilidad de los dirigentes de cada unidad.
En el encuentro, al que asistieron el presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man, y el miembro permanente del Secretariado, Tran Cam Tu, se analizaron los cuellos de botella institucionales y técnicos que frenan la digitalización en las estructuras del Partido, el Parlamento, el Gobierno y el Frente de la Patria.
En sus conclusiones, To Lam definió a los datos como un recurso estratégico nacional que debe ser gestionado bajo los principios de exactitud, suficiencia, actualización y utilidad compartida, transformando la creación de bases de datos limpias en una obligación política de cada localidad y ministerio.
Asimismo, instruyó a las carteras de Estado a culminar la estandarización de sus registros especializados y agilizar su vinculación con el Centro Nacional de Datos, erradicando la dispersión de la información y unificando la infraestructura digital en los tres niveles de la administración pública para garantizar servicios ciudadanos accesibles que reduzcan costos y tiempos.
Respecto al avance de la inteligencia artificial, el líder instó a adoptar un enfoque proactivo pero controlado, asumiendo esta tecnología como una herramienta de soporte que optimiza la eficiencia laboral, pero que bajo ninguna circunstancia reemplaza la autoridad y la toma de decisiones humanas.
Subrayó que el diseño y uso de soluciones de inteligencia artificial deben garantizar de manera absoluta la seguridad nacional y la protección de datos desde su concepción.
En el ámbito de la ciberseguridad, el mandatario ordenó endurecer la gestión de cuentas y la asignación de permisos de acceso para evitar filtraciones, comercio ilegal o explotación no autorizada de datos estatales o privados de la población y empresas.
Dispuso que el cumplimiento de los objetivos de digitalización se evalúe estrictamente bajo la fórmula de “seis claridades” (persona, tarea, responsabilidad, autoridad, tiempo y resultados), sirviendo como un parámetro clave para la promoción de cuadros, la emulación de méritos o la exigencia de rendición de cuentas ante retrasos institucionales.