Innovación genética se consolida como motor de productividad agrícola en Vietnam

La innovación en las tecnologías de mejoramiento genético de cultivos se ha convertido en un pilar estratégico para elevar la productividad, la calidad y el valor de la producción agrícola vietnamita frente a los desafíos del cambio climático y las crecientes exigencias de los mercados internacionales.

Plantación de banano cultivada según los estándares de la empresa conjunta agrícola de alta tecnología Hung Son en la provincia de Gia Lai. (Foto: VNA)
Plantación de banano cultivada según los estándares de la empresa conjunta agrícola de alta tecnología Hung Son en la provincia de Gia Lai. (Foto: VNA)

Sin embargo, especialistas y empresas coinciden en que el sector requiere reformas institucionales, mayores inversiones y un impulso decidido a la cooperación público-privada para acelerar su desarrollo.

Los avances en la incorporación de nuevas variedades ya se reflejan en los resultados del sector agrícola. En la provincia de Gia Lai, la empresa An Thinh Khang-Farm cultiva banano exclusivamente a partir de plantas obtenidas mediante cultivo de tejidos, una tecnología que garantiza ejemplares libres de enfermedades, un crecimiento uniforme y un mayor rendimiento.

El director de la compañía, Duong Minh Toan, explicó que la elección de la variedad representa entre el 70 y el 80 por ciento de la productividad del cultivo. A diferencia de los métodos tradicionales, el uso de plantas obtenidas por cultivo de tejidos permite uniformar el desarrollo del bananal, optimizar las labores de fertilización y cosecha y obtener frutos de alta calidad comercial.

Actualmente, la empresa explota 16 hectáreas de cultivo, con una producción superior a las 640 toneladas anuales, destinadas íntegramente a los mercados de Japón, Corea del Sur y Oriente Medio.

Según el Departamento de Producción Agrícola y Protección Vegetal, dependiente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, las nuevas variedades constituyen el punto de partida estratégico para el desarrollo del sector agrícola. Su adopción ha permitido incrementar la productividad entre un 8 y un 15 por ciento, según el tipo de cultivo, al tiempo que mejora la rentabilidad de la producción y los ingresos de los agricultores.

Estudiantes de posgrado del Instituto de Genética Agrícola examinan muestras de plantas. (Foto: nhandan.vn)
Estudiantes de posgrado del Instituto de Genética Agrícola examinan muestras de plantas. (Foto: nhandan.vn)

La provincia de Son La ilustra los beneficios de esta transformación. Entre 2016 y 2025 duplicó el número de especies frutales cultivadas, pasando de 12 a 24 variedades, con la incorporación de cultivos de alto valor como el longan An Vang 205, la chirimoya SR1, la maracuyá amarilla Thai Bao, el aguacate Booth y el pomelo de pulpa verde. Esta diversificación ha favorecido la creación de zonas de producción estandarizadas y ha consolidado a Son La como la principal región frutícola del norte de Vietnam y uno de los mayores centros exportadores de productos agrícolas del país.

El subdirector del Departamento de Producción Agrícola y Protección Vegetal Nguyen Quoc Manh destacó que Vietnam ha logrado importantes avances en el mejoramiento genético gracias a la aplicación de tecnologías como la biología molecular, el cultivo de tejidos y la secuenciación de ADN, herramientas que han reducido significativamente los tiempos de investigación y permitido desarrollar variedades con mayor productividad, calidad y resistencia.

Asimismo, subrayó que el país avanza de forma progresiva en el dominio de tecnologías de nueva generación, especialmente la edición genética, considerada una base fundamental para desarrollar cultivos más resistentes a condiciones adversas y capaces de responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales.

Pese a estos progresos, el sector aún enfrenta importantes limitaciones. Representantes de la Asociación de Comercio de Semillas de Vietnam señalaron que los procedimientos para los ensayos y la certificación de nuevas variedades siguen siendo complejos y costosos, mientras que diversas normas técnicas han quedado obsoletas, lo que incrementa los gastos de investigación y reduce el interés de las empresas por invertir en el desarrollo de nuevas semillas.

A ello se suman un marco jurídico que avanza con lentitud respecto al ritmo de la innovación científica, una financiación insuficiente y dispersa para la investigación, incentivos poco atractivos para los especialistas y mecanismos todavía débiles para proteger los derechos de propiedad intelectual y combatir la comercialización de semillas falsificadas o de baja calidad.

Frente a este escenario, empresas del sector instaron a reforzar la protección de la propiedad intelectual, ampliar los incentivos fiscales y financieros destinados a la investigación y el desarrollo (I+D) y facilitar el acceso a tierras, infraestructuras y centros de experimentación.

También propusieron fortalecer el modelo de cooperación público-privada, mediante el cual el Estado concentre sus recursos en la investigación básica, la conservación de los recursos genéticos y el desarrollo de infraestructuras comunes, mientras que las empresas asuman el liderazgo en la investigación aplicada y la comercialización de nuevas variedades.

El director del Departamento de Producción Agrícola y Protección Vegetal, Huynh Tan Dat, afirmó que el sector continuará perfeccionando las políticas para favorecer la inversión empresarial en el mejoramiento genético. Entre las prioridades figuran el desarrollo de recursos humanos altamente calificados, el fortalecimiento del marco jurídico y de la protección de la propiedad intelectual, así como la promoción de tecnologías de vanguardia, entre ellas la edición del genoma, la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y la transformación digital.

Las autoridades también impulsarán la creación de una base nacional de recursos genéticos, un banco digital de germoplasma y un sistema digital de gestión agrícola, con el objetivo de desarrollar cultivos de alto rendimiento, mayor calidad, variedades resistentes a plagas y adaptados al cambio climático, en línea con la estrategia nacional de una agricultura verde y de bajas emisiones.

VNA
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