En Vietnam, numerosas empresas están evolucionando desde las ventas en línea hacia la construcción de ecosistemas de comercio digital integrados, que conectan producción, logística y distribución, con el fin de ampliar mercados y participar de forma más activa en las cadenas de valor globales.
La falta de participación implica perder competitividad
El Servicio de Industria y Comercio de Ciudad Ho Chi Minh, en coordinación con el Departamento de Comercio Electrónico y Economía Digital del Ministerio de Industria y Comercio, organizó recientemente el seminario “Promoción del desarrollo del comercio electrónico en la industria de la moda”.
Aunque el sector de la moda sirvió como punto de partida, los expertos señalaron que la problemática trasciende a un solo sector y refleja una tendencia general de la economía. En este sentido, el comercio electrónico se está consolidando como una condición indispensable para que las empresas mantengan su competitividad y se integren en las cadenas de valor globales.
Do Thi Minh Tram, subjefa del Departamento de Innovación, Transición Verde y Promoción Industrial del dicho Ministerio, subrayó que, junto con la transición ecológica, la transformación digital se ha convertido en un requisito obligatorio, en un contexto en el que los mercados de exportación otorgan cada vez más importancia a la trazabilidad, la transparencia de la cadena de suministro y el desarrollo sostenible.
El comercio electrónico, añadió, no solo permite a las empresas acceder a los clientes, sino que también contribuye a estandarizar procesos comerciales, gestionar datos y mejorar la competitividad.
Esta tendencia no responde únicamente a los cambios en el consumo, sino también a la reestructuración de las cadenas de suministro globales.
Según Nguyen Cao Duc, subjefe del Instituto de Estudios Europeos y Americanos, la estrategia de diversificación de la cadena de suministro “China+1”, que impulsa la reubicación de la producción hacia países socios confiables y cercanos a los mercados de consumo, abre nuevas oportunidades para que Vietnam atraiga inversiones y se integre más profundamente en las redes productivas globales.
A medida que las cadenas de suministro se digitalizan, también cambian las exigencias para las empresas. Vuong Thi Oanh, representante del Departamento de Importación y Exportación del mismo ministerio, señaló que anteriormente las empresas podían integrarse en la cadena de suministro principalmente por su rentabilidad y capacidad de producción.
Sin embargo, actualmente las corporaciones internacionales exigen simultáneamente calidad del producto, puntualidad en las entregas, trazabilidad, control de emisiones de carbono y conectividad de datos con sistemas de gobernanza global. “Si la transformación digital es lenta, las empresas pueden quedar excluidas de la cadena de suministro”, advirtió.
Integración proactiva en el comercio digital
Ante estos cambios, muchas empresas vietnamitas han dejado de considerar el comercio electrónico como un canal de ventas adicional para apostar por la construcción de ecosistemas digitales integrales, que conectan producción, logística, distribución y atención al cliente.
La digitalización no solo impulsa las ventas en línea, sino que también sincroniza el suministro, optimiza inventarios, reduce los tiempos de entrega y mejora la capacidad de previsión de la demanda.
Asimismo, los programas promocionales, las marcas propias y los datos de clientes se gestionan de forma unificada en canales físicos y digitales, dando lugar a modelos de venta omnicanal en los que los consumidores pueden informarse, comprar y recibir productos con una experiencia coherente en distintas plataformas.
Nguyen Ngoc Thang, subdirector general de Saigon Co.op, señaló que el objetivo de la empresa no es únicamente incrementar las ventas digitales, sino también desarrollar una infraestructura comercial moderna que conecte de manera eficiente a fabricantes, sistemas logísticos y consumidores.
Este enfoque, añadió, permite que los productos vietnamitas accedan más rápidamente al mercado, reduzcan costes de distribución y mejoren su competitividad en un contexto de fuerte expansión del comercio electrónico.
Desde la perspectiva tecnológica, Nguyen Trung Kien, presidente del consejo de administración del grupo OriginX, destacó que los datos se están convirtiendo en la “infraestructura blanda” de las cadenas de suministro globales.
Para integrarse de forma más activa en las redes de producción internacionales, las empresas deben estandarizar datos, mejorar la trazabilidad y aplicar tecnologías como inteligencia artificial, blockchain y automatización en la gestión operativa, entre otras.