Su presencia en Vietnam consolidará los lazos de buena vecindad, la amistad tradicional y la cooperación integral sostenible entre ambos países.
Vietnam y Camboya establecieron vínculos diplomáticas en 1967. Casi seis décadas después, la amistad entre ambos países, forjada en tiempos en que ambos luchaban codo con codo por la liberación nacional, mantiene su vitalidad. La imagen de los soldados y expertos voluntarios vietnamitas que sacrificaron sus vidas para ayudar a Camboya a liberarse del régimen genocida de Pol Pot prevalece en la memoria común como una firme demostración de la solidaridad, la sinceridad y el espíritu de apoyo mutuo.
Las buenas relaciones tradicionales, motivo de orgullo y valioso patrimonio compartido, han sido preservadas, fortalecidas y transmitidas de generación en generación por los dirigentes y pueblos de ambos países.
En los últimos años la cooperación bilateral se ha hecho cada vez más sustancial y efectiva, sustentada en la amistad tradicional y la elevada confianza política. Las partes mantienen frecuentes intercambios y contactos de alto nivel, tanto en el marco bilateral como en foros multilaterales. El Partido, el Estado y el pueblo de Vietnam conceden una alta prioridad al desarrollo de esos nexos sobre la base del respeto a la independencia, la soberanía, la integridad territorial y los intereses legítimos de cada país.
La cooperación entre los dos Partidos desempeña un papel orientador en las relaciones bilaterales. Los principales mecanismos de cooperación sesionan con regularidad y eficacia. Asimismo, la estrecha colaboración a través de los canales parlamentarios robustece la solidaridad estratégica entre los dos Partidos, Estados y órganos legislativos.
La cooperación en defensa y seguridad sigue siendo uno de los pilares de los lazos bilaterales y se está volviendo cada vez más estrecha y sustancial. Ambas partes reafirman el principio de no permitir que fuerzas hostiles utilicen el territorio de un país para atentar contra la seguridad del otro. Sobre la base de los tratados, acuerdos y entendimientos alcanzados entre los máximos dirigentes de ambos países, las partes coordinan activamente la demarcación y colocación de hitos fronterizos. En 2019, firmaron dos instrumentos jurídicos que reconocen la culminación del 84 por ciento de esa labor, y mantienen contacto para resolver el 16 por ciento restante.
El comercio, las inversiones y el turismo son algunas de las áreas donde se manifiesta con mayor fuerza la cooperación bilateral. En 2025 el comercio bidireccional fue de 11 mil 330 millones de dólares, un aumento superior al 11,7 por ciento respecto a 2024. En el primer semestre de 2026 la cifra ascendió a seis mil 860 millones, un incremento interanual del 10,3 por ciento. La aspiración es que las transacciones lleguen a 20 mil millones en los próximos años. Vietnam es el tercer mayor socio comercial de Camboya y el primero dentro de la Asean.
Actualmente Hanói ejecuta 229 proyectos en Camboya, con un capital registrado cercano a los dos mil 940 millones de dólares, con lo cual ese país ocupa el segundo lugar entre los receptores de inversiones vietnamita en el exterior. Vietnam figura entre los cinco mayores inversionistas extranjeros en Camboya.
En cuanto al turismo, en 2025 Camboya recibió alrededor de 1,22 millones de visitantes vietnamitas, la cifra más alta entre todos los países emisores, mientras que Vietnam acogió a cerca de 700 mil camboyanos. La cooperación en educación y formación, transporte, cultura, salud y telecomunicaciones también está en alza.
Ambas naciones mantienen una estrecha coordinación en los foros internacionales, regionales y subregionales, especialmente en las Naciones Unidas, la Asean y los mecanismos liderados por el bloque regional, así como en los de cooperación de la subregión del Mekong. Ello contribuye a fortalecer el prestigio y la posición internacional de cada país.
Los vínculos entre Vietnam y Camboya se encaminan hacia una nueva etapa coincidiendo con el 60º aniversario de sus relaciones diplomáticas (2027). En ese contexto, la visita de la presidenta de la Asamblea Nacional de Camboya, Samdech Khuon Sudary, constituye una valiosa oportunidad para que los dirigentes de ambos países revisen los logros alcanzados y definan orientaciones y medidas destinadas a elevar los nexos binacionales a nuevas alturas.