La Revolución de Agosto de 1945 derribó el yugo colonial francés y puso fin al milenario régimen monárquico, dando origen a la República Democrática de Vietnam, el primer Estado democrático popular del Sudeste Asiático, en el que el pueblo pasó a ser dueño de su propio destino. A partir de entonces, la nación vietnamita entró en una nueva era: la de la independencia nacional y el socialismo.
La victoria de la Revolución de Agosto dio al Partido, al pueblo y al Ejército la fuerza necesaria para cosechar mayores logros en la lucha por la liberación nacional, la defensa de la Patria, la reunificación del país y la construcción de un Estado socialista del pueblo, por y para el pueblo.
El hecho revistió una dimensión histórica mundial porque alentó a los pueblos a levantarse por la independencia, la democracia y el progreso social.
La victoria de la Revolución de Agosto fue la cristalización del anhelo milenario de independencia y libertad de Vietnam, y un noble símbolo del patriotismo y de la fuerza de la gran unidad nacional. Han transcurrido más de ocho décadas, pero las lecciones emanadas de esta gesta conservan intacto su valor teórico y práctico, y mantienen una profunda vigencia.
La leccion capital ha sido la de mantener firmemente el papel dirigente del Partido Comunista y confiar absolutamente en el liderazgo de la fuerza que ha sido decisiva en todas las victorias de la revolución vietnamita. Se trata de perseverar en los fundamentos teóricos del Partido, el marxismo-leninismo y el pensamiento de Ho Chi Minh, y de mantener en alto la bandera de la independencia nacional vinculada al socialismo. También es una lección sobre la capacidad de identificar y aprovechar las oportunidades y de despertar la fuerza del patriotismo y el espíritu de la gran unidad nacional.
Se trata, fundamentalmente, de una lección sobre la promoción del espíritu de independencia, autonomía, creatividad y autosuficiencia, de «usar nuestra propia fuerza para liberarnos». Esta corriente revolucionaria brillará eternamente en el curso de la historia nacional y es un firme punto de apoyo para que el pueblo vietnamita escriba nuevas y gloriosas páginas.
La victoria de la Revolución de Agosto fue la cristalización del anhelo milenario de independencia y libertad de Vietnam y un noble símbolo del patriotismo y de la fuerza de la gran unidad nacional. Han transcurrido más de ocho décadas, pero las lecciones emanadas de la Revolución de Agosto conservan intacto su valor teórico y práctico y mantienen una profunda vigencia.
Orgullosos de aquel otoño histórico, guardamos para siempre en la memoria los grandes méritos del Presidente Ho Chi Minh, el genial líder de la revolución vietnamita, y expresamos nuestra profunda gratitud por las contribuciones y sacrificios de millones de héroes y mártires, hijos eminentes de la nación, así como de los veteranos de guerra, las madres heroicas y las familias con méritos revolucionarios.
Firmes en el camino revolucionario, el Partido, el pueblo y el Ejército perseveran en la defensa de los logros económicos y sociales del país y en la preservación de los valores eternos de la Revolución de Agosto en la nueva etapa de desarrollo. Defienden resueltamente la independencia, la libertad, la soberanía y la integridad territorial de la Patria, así como los intereses nacionales, mediante la fuerza combinada de todo el país: la fuerza política, económica, cultural, científico-tecnológica, militar y diplomática, junto con la voluntad y el apoyo del pueblo.
Este es el primer año de implementación de la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido. La máxima instancia partidista definió nuevas ideas, una visión y decisiones estratégicas para que el país avance con paso seguro hacia una nueva era y alcance los objetivos de desarrollo para 2030, cuando se celebrará el centenario de la fundación del Partido, y se proyecte la visión de desarrollo para 2045 en ocasión del centenario de la fundación de la República Democrática de Vietnam, hoy República Socialista de Vietnam.
El Partido, el pueblo y el Ejército están decididos a cumplir las tareas y metas de 2026, creando una base sólida para los años venideros. Cada militante y ciudadano redoblará sus esfuerzos y creatividad, trabajando juntos para convertir las políticas y decisiones del Partido, así como los planes y programas del Estado, en resultados concretos y valores tangibles, contribuyendo a la consecución de los objetivos nacionales de desarrollo.
Los comités y organizaciones del Partido a todos los niveles fortalecerán la construcción y rectificación de la organización, promoverán el estudio y la práctica del pensamiento, la ética, el estilo de vida y los métodos de trabajo de Ho Chi Minh; aumentarán de manera continua la capacidades de los cuadros dirigentes y de gestión en todas las instancias, especialmente en la de base, renovando constantemente su pensamiento y alentándolos a pensar y actuar con audacia en beneficio del país y del pueblo.
Cada militante debe ser ejemplo de moral revolucionaria, asumir el liderazgo en todas las tareas, cumplir sus responsabilidades y actuar como fuerza central para conducir y unir a las masas bajo la bandera de la revolución, depositando su confianza en el liderazgo del Partido y avanzando por el nuevo camino de desarrollo de la nación.
La Revolución de Agosto de 1945, gran epopeya de la nación vietnamita, será una eterna llama que acicatee al pueblo vietnamita a avanzar con rapidez, firmeza y perseverancia en la nueva era, obrando nuevos milagros en el siglo XXI y construyendo un Vietnam fuerte y próspero.