Así lo afirmó Cao Thanh Dinh, fundador y director ejecutivo de la compañía ANPz (All Nippon Partners), en una entrevista concedida a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Japón.
Al evaluar los cambios en el entorno empresarial vietnamita tras un año de implementación de la Resolución 68, Cao Thanh Dinh señaló que muchas empresas japonesas no carecen de capital ni de tecnología, pero suelen mostrarse cautelosas al ingresar a un nuevo mercado. Lo que buscan, subrayó, es confianza en la estabilidad y el potencial de desarrollo a largo plazo.
A partir de su experiencia en la asesoría y conexión de inversiones entre empresas vietnamitas y japonesas, consideró que la Resolución 68 ha enviado una señal positiva sobre la visión de desarrollo, al reafirmar el papel del sector privado como motor de crecimiento a largo plazo.
No obstante, la comunidad empresarial, especialmente las startups y las pequeñas empresas, espera avances más visibles en la implementación, en particular en la coherencia de las políticas, los tiempos de tramitación administrativa y la previsibilidad del entorno jurídico.
En cuanto a las oportunidades de cooperación entre Vietnam y Japón desde la perspectiva de la diáspora, destacó que la comunidad vietnamita en el exterior no solo puede aportar recursos financieros, sino también actuar como puente en materia de conocimiento, tecnología, experiencia en modelos de gestión y cooperación internacional.
A su juicio, con mecanismos de conexión adecuados, la diáspora podría contribuir a acortar brechas de aprendizaje e impulsar una cooperación más eficaz entre Vietnam y economías desarrolladas como Japón.
Respecto a las dificultades en la implementación de la Resolución 68, indicó que el principal desafío no radica en la falta de directrices, sino en la brecha entre las políticas y la experiencia real de las empresas. Entre las principales preocupaciones figuran la coherencia en la ejecución, la duración de los procedimientos y la claridad de los procesos.
Para las empresas japonesas, un factor clave es la previsibilidad del marco legal, dijo, y agregó que pueden afrontar dificultades, pero suelen mostrarse reacias ante la falta de claridad o los cambios imprevisibles.
De igual modo, aunque muchos vietnamitas en el extranjero cuentan con experiencia, redes y voluntad de contribuir, no siempre existen mecanismos suficientemente eficaces para transformar esos recursos en cooperación concreta.
En el contexto de una nueva era de ascenso del país, Cao Thanh Dinh expresó su esperanza de que Vietnam continúe profundizando las reformas en la fase de implementación y fortalezca los mecanismos de vinculación con la diáspora, especialmente en los ámbitos de la tecnología, la inversión y los negocios internacionales.
Según apuntó, en el futuro la competencia entre países no se basará únicamente en los costos o incentivos, sino cada vez más en la calidad del entorno empresarial y del marco institucional. Si logra consolidar un entorno transparente, estable y confiable, Vietnam no solo facilitará el desarrollo de sus empresas nacionales, sino que también atraerá con mayor fuerza recursos internacionales.