No obstante, para convertir esa confianza en flujos concretos de inversión, tecnología y cooperación, Vietnam necesita reducir la brecha entre las políticas y su aplicación práctica, crear mecanismos especializados de apoyo, eliminar obstáculos relacionados con la transferencia tecnológica, la propiedad intelectual y el trabajo remoto, además de desarrollar programas que permitan a las empresas vietnamitas en el extranjero probar modelos de negocio en el país, dijo Nguyen Quynh Lan, exfuncionaria de la Agencia Canadiense de Desarrollo de Exportaciones (EDC).
En una entrevista concedida a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Canadá, la también actual vicepresidenta del Consejo Comercial Canadá-Vietnam, señaló que la Resolución 68-NQ/TW representa una señal importante sobre la nueva visión del desarrollo económico.
Más allá de la promulgación de nuevas políticas de apoyo, el aspecto más relevante es que el sector privado ahora es reconocido como una fuerza estratégica que debe ser protegida y respaldada a largo plazo.
Basándose en su experiencia en la EDC, señaló que Canadá genera confianza entre los inversionistas internacionales no solo mediante incentivos fiscales, sino también gracias a la consistencia y previsibilidad del marco jurídico. Precisamente estos factores son los que más preocupan a los empresarios canadienses al analizar el mercado vietnamita.
Las principales inquietudes de los inversionistas no se limitan a los incentivos disponibles, sino que incluyen la protección de sus derechos, el cumplimiento efectivo de los contratos y la existencia de mecanismos transparentes y justos para resolver disputas.
A juicio de la experta, la Resolución 68-NQ/TW ha comenzado a responder esas preocupaciones mediante un compromiso político más claro en materia de protección de derechos de propiedad, garantía de cumplimiento contractual y diferenciación entre responsabilidades administrativas y penales.
En un entorno económico moderno, destacó, las empresas no solo necesitan oportunidades de mercado, sino también seguridad jurídica.
Desde la perspectiva del Consejo Comercial Vietnam-Canadá, Quynh Lan observó que este cambio ya se refleja en la naturaleza de los diálogos con socios canadienses. Si anteriormente las conversaciones se centraban en riesgos e incertidumbres, actualmente el interés se dirige más hacia oportunidades concretas en sectores como economía verde, tecnología financiera, agricultura de alta tecnología e industrias intensivas en innovación.
En el contexto de la nueva etapa de desarrollo de Vietnam, la especialista consideró que el sector privado debe desempeñar un papel central en el fortalecimiento de la competitividad nacional, la promoción de la innovación y la conexión con los recursos de la diáspora vietnamita.
A partir de la experiencia de empresarios y expertos vietnamitas en Canadá, destacó dos recursos estratégicos que Vietnam podría aprovechar mejor: las redes comerciales internacionales y las capacidades tecnológicas.
Según Quynh Lan, Vietnam tiene la oportunidad de avanzar rápidamente hacia sectores de alto valor agregado, como inteligencia artificial aplicada, tecnología financiera, agricultura inteligente y economía digital, sin necesidad de seguir el mismo proceso de industrialización de las economías desarrolladas.
Actualmente, numerosos especialistas vietnamitas en tecnologías de la información trabajan en corporaciones tecnológicas, bancos y ecosistemas de innovación en Canadá.
Con mecanismos adecuados, este grupo podría convertirse en un puente tecnológico para ayudar a las empresas vietnamitas a acceder a estándares internacionales, soluciones técnicas y redes de socios en América del Norte.
Sin embargo, la experta subrayó que la diáspora vietnamita debe ser considerada un socio estratégico y no únicamente una fuente de remesas.
A su juicio, cuando los vietnamitas en el extranjero sean vistos como socios técnicos, comerciales e intelectuales, podrán participar más activamente en la formulación de políticas, el desarrollo de proyectos piloto y la conexión entre empresas nacionales y mercados internacionales.
En este contexto, Nguyen Quynh Lan presentó tres propuestas principales.La primera consiste en crear un “Trade Desk” especializado para la diáspora vietnamita.
Inspirado en el modelo canadiense de “Trade Commissioner”, este mecanismo permitiría establecer oficinas especializadas en localidades clave para apoyar a los vietnamitas en el extranjero en sus conexiones con empresas, organismos públicos y ecosistemas de inversión nacionales.
La segunda propuesta plantea priorizar la tecnología como plataforma inicial para atraer recursos de la comunidad.
Consideró que, a diferencia de sectores que requieren grandes inversiones en infraestructura o terrenos, el ámbito tecnológico ofrece menores barreras de entrada y mayores posibilidades de contribución rápida.
No obstante, insistió en la necesidad de perfeccionar el marco jurídico relacionado con transferencia tecnológica, propiedad intelectual, protección de datos y modalidades de trabajo remoto.
La tercera recomendación sugiere que Vietnam adopte un modelo de “Soft Landing”, similar al aplicado en Canadá para facilitar la entrada de empresas extranjeras al mercado.
Estos programas suelen proporcionar asesoría, espacios de trabajo, apoyo inicial y conexiones con socios locales, permitiendo a las empresas probar el mercado antes de realizar grandes inversiones.
Vietnam podría desarrollar programas similares dirigidos a empresarios vietnamitas residentes en el exterior.Enfatizó que la Resolución 68-NQ/TW ha abierto nuevas oportunidades para el sector privado y la comunidad de connacionales en ultramar.
Sin embargo, subrayó que el siguiente paso será garantizar mecanismos de apoyo concretos, transparentes y eficaces que permitan transformar el potencial de los vietnamitas en el extranjero en una fuerza real para el desarrollo económico del país.