Actualmente, la capital vietnamita cuenta con más de mil 350 aldeas artesanales y de oficios tradicionales, la mayor cifra del país. Sin embargo, en un contexto de creciente competencia y de cambios acelerados en las preferencias de consumo, muchos productos, pese a su alta calidad y la destreza de sus artesanos, enfrentan dificultades debido a diseños poco funcionales y a la ausencia de una identidad de marca sólida.
De acuerdo con los expertos, el principal desafío de esas comunidades no radica en la técnica artesanal, sino en la necesidad de desarrollar un enfoque de diseño más acorde con las tendencias de la vida moderna.
La editora jefa de la Revista Arquitectura de la Asociación de Arquitectos de Vietnam, Bui Thi Thanh Huong, señaló que el conocimiento tradicional en numerosas aldeas artesanales se está perdiendo gradualmente, mientras que los artesanos aún no reciben el reconocimiento ni los beneficios adecuados. En este sentido, considera que la conexión entre las aldeas y los equipos de diseño creativo resulta esencial para preservar los valores tradicionales y, al mismo tiempo, mejorar la competitividad de los productos.
Hanói está impulsando diversos programas de cooperación entre artesanos y diseñadores, incluida la promoción de productos artesanales en el Festival de Diseño Creativo de Hanói 2026. En este proceso, el Servicio municipal de Cultura y Deportes desempeña un papel clave en el apoyo a iniciativas culturales y en el desarrollo de las industrias culturales de la capital.
Esa tendencia de colaboración ya ha mostrado resultados positivos en la aldea cerámica de Bat Trang y la aldea de seda Van Phuc, las dos primeras de Hanói integradas en la Red Mundial de Ciudades Artesanales Creativas.
A finales de 2024, Bat Trang puso en marcha un centro de diseño creativo orientado a conectar el diseño, la producción y la comercialización vinculada al turismo. Gracias a ello, numerosos productos cerámicos modernos han logrado mantener las técnicas tradicionales de cocción y esmaltado, ampliando su presencia en mercados nacionales e internacionales.
Por su parte, la aldea de seda de Van Phuc ha experimentado una renovación a través de colecciones de moda funcional dirigidas a los jóvenes. Paralelamente, otras aldeas artesanales desarrollan modelos de turismo vivencial, con talleres artesanales y espacios creativos comunitarios que buscan acercar el patrimonio cultural a los visitantes.
No obstante, el proceso de vinculación entre artesanos y diseñadores aún enfrenta dificultades, como la falta de mecanismos de cooperación, la ausencia de espacios creativos compartidos y la resistencia al cambio por parte de algunos artesanos.
Según especialistas, Hanói necesita establecer mecanismos de apoyo claros que permitan proteger los valores tradicionales, fomentar la cooperación en innovación y elevar la competitividad de los productos artesanales vietnamitas en el mercado internacional.