Con la invasión del colonialismo francés a Vietnam en 1858, el país perdió su soberanía, fue dividido y el pueblo vivió bajo la opresión durante muchos años. Los movimientos patrióticos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, aunque reflejaron con fuerza el espíritu indomable de la nación, fracasaron por carecer de una línea correcta, de organización y de una fuerza dirigente con suficiente capacidad.
En ese contexto, el 3 de febrero de 1930 nació el Partido Comunista de Vietnam, fundado y liderado por Nguyen Ai Quoc (Presidente Ho Chi Minh), con el objetivo de lograr la independencia nacional asociada a la libertad y la felicidad del pueblo. Desde entonces, la Revolución vietnamita contó con una orientación clara, una organización de vanguardia y una firme convicción en la victoria. Bajo la dirigencia del Partido, la Revolución de Agosto de 1945 triunfó y se estableció la República Democrática de Vietnam (hoy República Socialista de Vietnam), inaugurando una nueva era de independencia y libertad para la nación.
Posteriormente, todo el pueblo se unió y resistió con valentía dos largas y arduas guerras de resistencia contra el colonialismo francés y el imperialismo estadounidense. Desde la victoria de Dien Bien Phu, que sacudió al mundo, hasta la Gran Victoria de la Primavera de 1975, el país logró la reunificación completa. Estos triunfos reafirmaron el liderazgo acertado del Partido y la confianza inquebrantable del pueblo.
En 1986, el Partido impulsó la política de Renovación (Doi Moi) con un espíritu franco, valiente y creativo. Tras casi 40 años, Vietnam ha alcanzado logros importantes: crecimiento económico sostenido, una economía entre las mayores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), una notable mejora de las condiciones de vida de la población, una fuerte reducción de la pobreza, un sistema de infraestructura más desarrollado y una posición internacional cada vez más elevada.
Junto a los avances, el Partido siempre ha reconocido con franqueza sus limitaciones, especialmente la corrupción, el despilfarro, el burocratismo y el distanciamiento del pueblo. Al considerar estos fenómenos como un “enemigo interno”, el Partido ha impulsado con firmeza la construcción y la rectificación de las filas partidistas, aplicando una disciplina estricta sin zonas prohibidas ni excepciones, lo que ha contribuido a fortalecer la confianza de las masas.
Al entrar en una nueva etapa de desarrollo, en un contexto internacional de rápidos y complejos cambios, Vietnam mantiene la estabilidad, preserva el impulso del desarrollo socioeconómico, garantiza la defensa y la seguridad nacionales y actúa de manera proactiva en las relaciones exteriores. Importantes políticas, como la racionalización del aparato administrativo y la reorganización de las unidades administrativas, se están implementando con determinación para mejorar la eficacia y servir mejor al pueblo.
El XIV Congreso Nacional del Partido, celebrado con éxito, ha definido claramente las orientaciones, tareas y avances estratégicos hasta 2030, con visión hacia 2045, con el objetivo de un desarrollo rápido y sostenible, basado en la ciencia, la tecnología y la innovación, colocando al ser humano en el centro.
Como ha afirmado el secretario general To Lam, todas las políticas deben orientarse al beneficio del pueblo, tomando su felicidad y satisfacción como criterio fundamental. Ese es el núcleo y la esencia del Partido Comunista de Vietnam.
El camino por delante presenta desafíos, pero con confianza, aspiración y unidad nacional, Vietnam está decidido a avanzar con firmeza hacia el objetivo de convertirse en un país potente, a la altura de las grandes naciones del mundo.