Subrayó que Marruecos posee experiencia en la organización de ferias y exposiciones agrícolas y comerciales de gran escala. Eventos anuales como el Salón Internacional de la Agricultura de Marruecos (SIAM) o las exposiciones especializadas en alimentación, textil, artesanía y logística han perfeccionado un modelo de “ecosistema de promoción”. Este concepto va más allá de la mera exhibición de productos: integra la conexión empresarial (B2B), la asesoría en certificaciones de estándares, el soporte logístico, la comunicación de marca país y la facilitación de contratos in situ.
Los organizadores marroquíes ponen especial énfasis en definir temáticas claras, alineadas con las prioridades nacionales y la demanda del mercado, y diseñan los espacios expositivos siguiendo la lógica de la cadena de valor, desde la materia prima hasta la distribución para optimizar el encuentro entre socios potenciales.
Según la funcionaria, las empresas marroquíes disponen de varias líneas de productos con alto potencial para la Feria de Primavera y otros eventos similares en Vietnam. Destacan, en primer lugar, los productos agroalimentarios como aceite de oliva, aceitunas procesadas, frutos secos, especias, almendras, dátiles, conservas, miel y hierbas aromáticas. Estos artículos, alineados con la creciente tendencia de consumo saludable y como productos de regalo, cuentan con un mercado propicio. En segundo lugar, los sectores textil-confección y moda, que incluyen materias primas, prendas, artículos de piel y calzado, también presentan oportunidades.
La diplomática señaló que la diferenciación cultural y la fuerte identidad de los productos marroquíes pueden generar un nuevo atractivo en las ferias, diversificando la oferta para los consumidores vietnamitas. Además, el auge del comercio electrónico en Vietnam ofrece un entorno favorable para que las empresas marroquíes prueben el mercado.
No obstante, persisten desafíos como los elevados costos logísticos por la distancia geográfica, los exigentes requisitos de calidad, el etiquetado en vietnamita, las normativas de seguridad alimentaria y los procedimientos de registro y certificación. Asimismo, el desconocimiento general del consumidor vietnamita sobre los productos marroquíes es una barrera a superar.
En sentido inverso, Le Dung identificó varios sectores vietnamitas con posicionamiento y potencial en Marruecos, como café, anacardos, pimienta, canela, anís estrellado, componentes electrónicos, textiles, calzado y bienes de consumo a precios competitivos. El interés marroquí por la gastronomía asiática, especialmente especias y productos convenientes, va en aumento, sobre todo en las grandes urbes.
Las ventajas competitivas de Vietnam residen en su capacidad productiva, precios atractivos y habilidad para cumplir pedidos de gran volumen. Marruecos, por su parte, actúa como una puerta de entrada natural a las regiones del Norte y Oeste de África, con un sistema portuario y logístico avanzado y una clara necesidad de diversificar sus fuentes de suministro.
Sin embargo, los desafíos son considerables: la lejanía geográfica encarece el transporte; existen estrictos requisitos de certificación fitosanitaria y de calidad, especialmente para alimentos; las barreras idiomáticas en el etiquetado (francés/árabe) son obligatorias; y la competencia con proveedores tradicionales como la Unión Europea, Turquía o China es intensa. Para los productos alimenticios, la certificación halal y el etiquetado con estándares de calidad son imprescindibles.
Las empresas vietnamitas necesitan una estrategia a largo plazo: seleccionar importadores de prestigio, preparar expedientes técnicos exhaustivos, cuidar el diseño y construir una marca sólida, aconsejó Le Dung.
Enfatizó que la participación en ferias con múltiples países genera una presión competitiva positiva para los productos vietnamitas. Al exponerse a una oferta diversa, el consumidor eleva sus estándares de selección como calidad, empaque, practicidad, trazabilidad, lo que obliga a las empresas a mejorar su gestión de calidad y estrategias de marketing.
Esos eventos también son semilleros de nuevas alianzas: acuerdos de distribución, subcontratación, transferencia de tecnología de procesado y envasado, estandarización de procesos e incluso empresas conjuntas. La incorporación de ciencia y tecnología no se limita a la maquinaria; abarca la gestión de la cadena de suministro, los estándares de calidad, la tecnología de conservación, la trazabilidad digital, el comercio electrónico y el análisis de datos de mercado. La organización paralela de seminarios temáticos sobre innovación, estándares internacionales o transición verde, potenciaría exponencialmente estos efectos.
Para impulsar el comercio bilateral, la Oficina Comercial de Vietnam en Marruecos ha definido una hoja de ruta para este año. Se priorizará la promoción de productos vietnamitas en ferias clave como el SIAM (abril) y SIEMA FoodExpo (septiembre), con especial atención a alimentos agropecuarios y bienes de consumo. Se reforzarán las actividades B2B mediante conferencias de conexión en línea, ruedas de negocio temáticas y la presentación de importadores y distribuidores marroquíes de confianza, facilitando el contacto directo con las empresas vietnamitas. También se impulsará la cooperación entre asociaciones sectoriales y el intercambio de delegaciones comerciales.
Actualmente, Marruecos se sitúa entre los 10 mayores destinos de exportación de Vietnam en África. En 2025, el comercio bilateral alcanzó los 380 millones de dólares, un incremento del 25 por ciento interanual, una muestra del enorme potencial aún por explotar. La Feria de Primavera 2026 se presenta como una plataforma idónea para seguir tejiendo esta red de cooperación birregional.