Vietnam y China exploran potencial de cooperación en ámbito de robots humanoides

Vietnam y China cuentan con amplias oportunidades de cooperación en investigación tecnológica, desarrollo de cadenas de suministro, aplicaciones y formación de recursos humanos en el contexto de la inteligencia artificial (IA) y los robots humanoides, considerados sectores estratégicos de las industrias del futuro.

Productos robóticos chinos utilizados en el campo de la medicina. (Foto: VNA)
Productos robóticos chinos utilizados en el campo de la medicina. (Foto: VNA)

Así lo afirmó el profesor asociado Wang Xinsong, de la Escuela de Desarrollo Social y Políticas Públicas de la Universidad Normal de Pekín y comentarista de la Televisión Central de China (CGTN), en una entrevista concedida al corresponsal de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Pekín.

Según el experto, la incorporación de la inteligencia incorporada (embodied intelligence) y los robots humanoides a los planes de desarrollo de las industrias del futuro no solo generará nuevos motores de crecimiento, sino que también impulsará la transformación del sector manufacturero mediante la integración de la IA con la industria de fabricación avanzada. Estas tecnologías también ofrecen soluciones potenciales ante el envejecimiento demográfico y los cambios en la estructura laboral.

China ha ido configurando políticas para desarrollar este sector. En 2023, el Ministerio de Industria y Tecnología Informática publicó las directrices sobre el desarrollo innovador de robots humanoides, con el objetivo de establecer para 2027 una cadena industrial y de suministro segura y controlable. El XV Plan Quinquenal (2026-2030) también identifica la inteligencia incorporada como una de las industrias del futuro prioritarias.

Según datos del citado ministerio, en 2025 China contaba con más de 140 empresas fabricantes de robots humanoides, que presentaron más de 330 productos. Por su parte, la empresa International Data Corporation (IDC) informó que, durante el primer semestre de 2026, los envíos de estos robots en China superaron las 19 mil unidades, equivalentes a alrededor del 78 por ciento del total mundial.

Wang Xinsong atribuyó esta ventaja a las capacidades de fabricación y la experiencia acumulada por China en los sectores de robótica, automoción, electrónica y nuevas energías, así como a una cadena de suministro relativamente completa de componentes esenciales, como motores, reductores, sensores y baterías.

No obstante, señaló que el aumento de la producción aún no se traduce en una comercialización a gran escala. La mayoría de los robots se utiliza actualmente en investigación, educación, demostraciones y recopilación de datos. Su funcionamiento estable en fábricas y almacenes y la ejecución de tareas complejas a costes competitivos siguen siendo desafíos. Los próximos avances dependerán, en gran medida, de la mejora de los algoritmos y de su capacidad para operar en entornos reales.

De cara a los próximos tres a cinco años, el experto prevé tres tendencias: el paso de la competencia en movilidad a la capacidad autónoma para realizar tareas, la prioridad de la eficiencia comercial, y la ampliación de la competencia hacia ecosistemas tecnológicos que abarquen componentes, sistemas operativos, plataformas de desarrollo, datos de entrenamiento y estándares técnicos. También aumentará la importancia de la seguridad, las pruebas y la certificación.

Sobre la cooperación bilateral, Wang Xinsong destacó las ventajas complementarias de ambos países: China dispone de fortalezas en investigación, desarrollo y fabricación de robots y componentes, mientras que Vietnam cuenta con una industria manufacturera en expansión, recursos humanos tecnológicos cada vez más cualificados y una profunda integración en las cadenas de suministro globales.

Propuso ampliar la cooperación en cuatro ámbitos. En investigación, ambos países podrían desarrollar tecnologías para el ensamblaje electrónico, la manipulación de precisión, la interacción entre personas y máquinas, el reconocimiento de imágenes y la toma de decisiones autónoma, así como establecer plataformas conjuntas de investigación y pruebas.

En materia industrial, las empresas podrían colaborar en la fabricación de componentes, el ensamblaje de robots y la integración de sistemas, facilitando la participación de Vietnam en eslabones de mayor contenido tecnológico y valor añadido.

En cuanto a las aplicaciones, Vietnam podría poner a prueba robots humanoides en las industrias electrónica y automovilística, así como en el sector logístico. Los proyectos piloto permitirían impulsar la comercialización y la transformación inteligente de la manufactura. También sería necesario fortalecer los vínculos entre universidades, institutos de investigación y empresas mediante proyectos conjuntos, formación de ingenieros e intercambios de personal.

Para Vietnam, el experto recomendó aprovechar su base manufacturera para impulsar la aplicación de la IA en la industria y desarrollar capacidades propias en integración de sistemas, software industrial y control inteligente. Asimismo, consideró necesario utilizar la cooperación internacional para reforzar la investigación y el desarrollo independientes, apoyar a las empresas científico-tecnológicas y construir un ecosistema de inteligencia incorporada acorde con las ventajas del país.

Wang Xinsong señaló que la inteligencia incorporada y los robots humanoides aún se encuentran en una etapa inicial a escala mundial, por lo que la cooperación en investigación, fabricación, aplicaciones y formación de recursos humanos abrirá nuevas oportunidades para desarrollar industrias emergentes e impulsar la transformación inteligente de la manufactura en Vietnam, China y la región.

VNA
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