Según la Asociación del Acero de Vietnam (VSA), durante el primer semestre del año la producción de ese rubro alcanzó aproximadamente 14,8 millones de toneladas, un aumento interanual del 21,2 por ciento, mientras que el consumo llegó a cerca de 17,9 millones de toneladas, con un crecimiento del 13,1 por ciento. En contraste, las exportaciones se situaron en 1,79 millones de toneladas, un 4,8 por ciento menos que en el mismo período del año anterior, debido a la lenta recuperación de la demanda mundial, la volatilidad de los precios del acero y el aumento de las barreras comerciales.
Los principales mercados continúan reforzando las medidas de defensa comercial. Estados Unidos aplica aranceles en virtud de la sección 232 de la Ley de Comercio a determinados productos siderúrgicos, mientras que Vietnam sigue siendo objeto de investigaciones comerciales y requisitos más estrictos en materia de origen, calidad y normas técnicas. Además, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea exige un mayor control de las emisiones y una mayor transparencia en los datos de carbono para las empresas del sector.
La industria también depende parcialmente de las importaciones de mineral de hierro, chatarra y otras materias primas. Por ello, las fluctuaciones de los precios de los insumos, los costos del transporte, el tipo de cambio y los riesgos geopolíticos pueden afectar la eficiencia productiva. En este contexto, garantizar el suministro de materias primas, mejorar la capacidad de previsión y fortalecer la gestión de riesgos son tareas prioritarias.
El subdirector general de la Corporación del Acero de Vietnam (VNSTEEL), Pham Cong Thao, afirmó que las perspectivas para 2026 siguen siendo favorables gracias a la estabilidad de la demanda interna. VNSTEEL prevé mantener un alto ritmo de crecimiento mediante inversiones en aceros de alta calidad para sustituir importaciones, así como a través de la modernización de la gestión y el aumento de la productividad.
La VSA estima que en 2026 la producción de acero bruto alcanzará 27 millones de toneladas, un 10 por ciento más que el año anterior; la producción de acero terminado llegará a unos 33 millones de toneladas; el consumo interno será de 28 millones de toneladas y las exportaciones alcanzarán los seis millones de toneladas. Se prevé, además, una reducción de las importaciones, reflejo del fortalecimiento de la capacidad productiva nacional.
Para mantener el crecimiento, el presidente de la VSA, Nghiem Xuan Da, señaló la necesidad de proteger adecuadamente el mercado interno frente al acero barato y de baja calidad, perfeccionar las normas de control de calidad de las importaciones y acelerar la transición ecológica y digital mediante tecnologías de ahorro energético, uso eficiente de materias primas y estricto cumplimiento de las normas de origen.
Por su parte, el Gobierno continuará fortaleciendo los sistemas de alerta temprana, apoyando a las empresas en materia de defensa comercial, perfeccionando las normas técnicas e impulsando políticas de inversión a largo plazo.
El ministro de Industria y Comercio, Le Manh Hung, afirmó que su cartera seguirá simplificando los procedimientos administrativos, aprovechando de forma más eficaz los acuerdos de libre comercio (TLC), reforzando la asistencia a las empresas y mejorando la competitividad de los productos vietnamitas en los mercados internacionales.