Vietnam se enfoca en la calidad de inversión ante un capital global cada vez más selectivo

 Frente a la inestabilidad geopolítica y la creciente incertidumbre comercial, Vietnam ha logrado mantenerse como un destino atractivo para la inversión extranjera directa (IED), consolidando su posición en el mapa global.

Vietnam se enfoca en la calidad de inversión ante un capital global cada vez más selectivo. (Foto ilustrativa: VNA)
Vietnam se enfoca en la calidad de inversión ante un capital global cada vez más selectivo. (Foto ilustrativa: VNA)

Más allá de preservar los flujos de entrada, el país está elevando gradualmente la calidad de la inversión e integrándose más estrechamente en las cadenas globales de valor.

Mantener el impulso en medio de las dificultades

El período 2021–2025 estuvo marcado por graves perturbaciones económicas globales, desde la pandemia del Covid-19 hasta tensiones geopolíticas y la reconfiguración de las cadenas de suministro. A pesar de ello, Vietnam resistió mejor que muchos otros países, emergiendo como uno de los principales destinos de IED en el Sudeste Asiático.

La inversión foránea registrada en esos cinco años osciló entre 27 mil y 38 mil millones de dólares anuales, alcanzando aproximadamente 38,4 mil millones en 2025. Más significativo aún, el capital desembolsado se acercó a los 27 mil 600 millones de dólares, un aumento del 9% y el nivel más alto en cinco años.

El crecimiento sostenido de los desembolsos demuestra que los proyectos existentes avanzan de manera estable y que el capital se ejecuta según lo previsto, lo que refleja directamente la confianza de los inversores. En un contexto en que el capital global se mantiene cauteloso, el aumento de los flujos desembolsados envía una señal positiva, reforzando el papel del sector de IED en la producción, las exportaciones y el crecimiento económico.

La doctora Dang Thao Quyen de la Universidad RMIT Vietnam señaló que estos resultados demuestran que la IED está pasando de compromisos formales a acciones concretas, confirmando la confianza de los inversores en la eficiencia operativa y el potencial a largo plazo del mercado.

Por su parte, el economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo en Vietnam, Nguyen Ba Hung, afirmó que, aunque el capital registrado refleja el interés inicial, solo el capital desembolsado se traduce en producción económica real. El alto nivel sostenido de desembolso, en un entorno global volátil, subraya la solidez de la confianza inversora en Vietnam.

Otro punto positivo es el fuerte aumento del capital recién registrado y de los nuevos proyectos autorizados, lo que indica que Vietnam sigue siendo un nodo clave en las estrategias de diversificación de las cadenas de suministro globales.

También se observa una transición hacia una “inversión profunda”, reflejada en el aumento del capital ajustado y el crecimiento de las contribuciones de capital y adquisiciones de acciones. Solo en 2025, este último rubro aumentó un 54,8%, señal de que los inversores extranjeros están ampliando su presencia y profundizando en el mercado interno.

Al entrar en 2026, el contexto global sigue siendo complejo, lo que lleva a flujos de IED más cautelosos. Sin embargo, en el primer trimestre, esa fuente de capital registrada alcanzó cerca de 15 mil 200 millones de dólares, con un fuerte aumento interanual, mientras que el capital desembolsado ascendió a unos 4,6 mil millones, un incremento del 7–8%.

El sector de IED continúa dominando las exportaciones, representando entre el 70% y el 75% del total y generando un importante superávit comercial que contribuye a la estabilidad de la balanza comercial.

La IED se orienta hacia alta tecnología y mayor valor añadido

Una característica destacada del panorama de la IED en Vietnam es la clara mejora en su calidad. La industria de procesamiento y manufactura sigue siendo el pilar principal, absorbiendo entre el 55% y el 60% del capital registrado en 2021–2025 y superando el 70% a inicios de 2026. En 2025, concentró más del 80% del capital desembolsado, consolidando el papel de Vietnam como eslabón clave en las cadenas globales de producción.

No obstante, el cambio va más allá de las cifras: es estructural. La IED está pasando de actividades intensivas en mano de obra a segmentos de mayor valor añadido, como componentes electrónicos, semiconductores, equipos de precisión, centros de datos y tecnologías digitales, con proyectos de miles de millones de dólares en desarrollo.

Proyectos recientes, como la planta de circuitos FCBGA de 1,2 mil millones de dólares en la provincia norteña de Thai Nguyen de la empresa Samsung Electro-Mechanics, o el proyecto energético de gas natural licuado de 2,2 mil millones en la localidad central de Nghe An, ilustran la creciente integración de Vietnam en los segmentos de alto valor de las cadenas globales. También reflejan una estrategia selectiva orientada a la calidad, que prioriza la tecnología avanzada y el impacto positivo en la economía nacional.

De cara a 2026, tanto el Banco Mundial como el Banco Asiático de Desarrollo prevén presiones continuas sobre los flujos globales de IED debido a los altos tipos de interés, las tensiones geopolíticas y la fragmentación económica. Sin embargo, Vietnam mantiene ventajas significativas para sostener su atractivo.

Según los expertos, las perspectivas futuras dependerán en gran medida de la capacidad del país para reformarse y adaptarse. La estabilidad macroeconómica, la calidad de las infraestructuras, la mejora de las competencias laborales y las reformas institucionales serán determinantes para aprovechar los cambios en los flujos de capital.

El doctor Nguyen Quoc Viet, de la Universidad de Economía y Negocios – Universidad Nacional de Vietnam en Hanoi, sugirió pasar de incentivos fiscales a una base centrada en la preparación institucional y de infraestructuras para atraer la nueva generación de IED.

También destacó tres pilares clave: infraestructuras estratégicas (incluidas las digitales, sistemas de datos, energía verde y servicios urbanos más allá de las zonas industriales), una fuerza laboral de calidad y un marco institucional fiable, caracterizado por la transparencia, estabilidad y previsibilidad conforme a estándares internacionales.

Mejorar el entorno de inversión, desarrollar infraestructuras estratégicas, elevar las competencias laborales y fortalecer los vínculos empresariales serán factores decisivos para que Vietnam no solo mantenga su posición, sino que se convierta en un centro estratégico dentro de las cadenas globales de suministro.

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