Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Vietnam conforman el grupo denominado Fabulous Five (MITPV), integrado por las economías con mayor potencial para definir la trayectoria macroeconómica de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) en los próximos 10 a 20 años, afirmó Shan Saeed, economista jefe del grupo de tecnología inmobiliaria IQI Global, con sede en Malasia.
En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias, el especialista destacó que Vietnam se está consolidando como la principal plataforma manufacturera “China+1” de Asia y como una de las historias de éxito económico más notables de la región.
En un contexto marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, Vietnam fortalece su posición como uno de los centros de producción y exportación más importantes del mundo. Su atractivo, explicó Saeed, no se basa únicamente en costos competitivos, sino también en su creciente escala industrial, capacidad exportadora e integración profunda en las redes globales de producción.
Los indicadores macroeconómicos respaldan esta tendencia. El Producto Interno Bruto (PIB) vietnamita creció alrededor de ocho por ciento en 2025, mientras que el Banco Mundial prevé expansiones del 6,8 por ciento en 2026 y del 7,1 en 2027. Con una relación comercio/PIB cercana al 170 por ciento, Vietnam figura entre las economías más abiertas del planeta.
Las exportaciones superan actualmente los 400 mil millones de dólares anuales, el sector manufacturero aporta cerca del 25 por ciento de la producción nacional y los flujos de inversión extranjera directa continúan aumentando a medida que las multinacionales diversifican sus cadenas de suministro fuera de China.
Saeed señaló que el país está avanzando gradualmente desde un modelo basado en el ensamblaje de bajo costo hacia actividades de mayor valor agregado en sectores como la electrónica, los semiconductores, la maquinaria, la manufactura avanzada, la logística y la infraestructura digital.
Como ejemplo, citó el proyecto de Samsung para construir una planta de pruebas de semiconductores valorada en 1,5 mil millones de dólares, una iniciativa que refuerza la posición de Vietnam como un centro estratégico dentro de la industria mundial de chips.
El economista identificó cinco ventajas estructurales que sustentan el ascenso del país: una fuerza laboral competitiva y cada vez más cualificada, la proximidad geográfica a China, una infraestructura industrial en expansión, una sólida conectividad exportadora y políticas flexibles orientadas a atraer cadenas de suministro internacionales.
No obstante, consideró que la próxima etapa de desarrollo requerirá una transformación más profunda para pasar de ser una simple “fábrica de producción” a una plataforma generadora de valor añadido.
Para ello, recomendó fortalecer la formación de ingenieros y especialistas en semiconductores, desarrollar un ecosistema de proveedores nacionales, acelerar la modernización de la infraestructura digital y mejorar las capacidades logísticas.
Según Saeed, dentro del grupo de las Fabulous Five, Vietnam desempeña un papel cada vez más definido como motor exportador, catalizador manufacturero y nodo estratégico de la nueva arquitectura global de producción, consolidándose como uno de los principales beneficiarios de la reestructuración industrial y la diversificación de las cadenas de suministro en la Asean.