Vietnam deviene centro de producción y servicios de alto valor

Vietnam está entrando en una etapa decisiva de madurez económica, marcada por un cambio estructural desde la producción a gran escala hacia actividades de mayor valor añadido y servicios cada vez más sofisticados, evaluó Shan Saeed, economista jefe del grupo industrial e inmobiliario IQI Juwai (Malasia).

Shan Saeed, economista jefe del grupo industrial e inmobiliario IQI Juwai (Malasia). (Foto: VNA)
Shan Saeed, economista jefe del grupo industrial e inmobiliario IQI Juwai (Malasia). (Foto: VNA)

A partir de indicadores como un crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) real sostenido en torno al siete o ocho por ciento, exportaciones de bienes que superan los 355 mil a 380 mil millones de dólares y flujos de inversión extranjera directa (IED) de entre 35 mil y 40 mil millones de dólares al año, Shan Saeed afirmó que Vietnam ha consolidado su posición como una de las economías de crecimiento más sostenibles y atractivas para la inversión en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

De acuerdo con el experto, el factor que cada vez diferencia más a Vietnam ya no reside en la mera expansión de su capacidad productiva, sino en el proceso de modernización estructural.

La manufactura de alta tecnología, incluidos los sectores de electrónica, semiconductores, mecánica de precisión y componentes avanzados, representa actualmente más del 30 por ciento de la producción total de la industria manufacturera. En particular, las exportaciones de productos electrónicos han superado los 120 mil millones de dólares, situando a Vietnam por delante de algunos países de la región, entre ellos Tailandia, en segmentos clave de la electrónica, y reduciendo progresivamente la brecha de especialización con Malasia, uno de los países con mayor capacidad tecnológica de la Asean.

La rápida integración de Vietnam en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos y de manufactura avanzada refuerza aún más su ventaja competitiva frente a Indonesia, donde sigue predominando la producción basada en materias primas.

Paralelamente, los servicios de alto valor añadido registran un crecimiento acelerado, impulsando la transición de Vietnam hacia un modelo económico con múltiples motores. El sector servicios aporta actualmente alrededor del 42 por ciento del PIB, reflejando su papel creciente junto con la industria manufacturera.

El país cuenta con más de un millón de profesionales de tecnologías de la información, mientras que el sector de las telecomunicaciones de las informaciones y los servicios digitales mantiene tasas de crecimiento de dos dígitos y muestra una trayectoria cada vez más orientada a los servicios, similar a la de Filipinas.

El valor añadido del sector logístico continúa mejorando gracias a inversiones sostenidas en puertos de aguas profundas, autopistas y corredores industriales, así como posicionando a Vietnam como un centro regional de coordinación de cadenas de suministro, y no solo como una base de ensamblaje.

Asimismo, los servicios financieros, la tecnología financiera y la financiación del comercio transfronterizo se desarrollan con fuerza a medida que el mercado de capitales se profundiza y el marco regulatorio se perfecciona gradualmente.

No obstante, Shan Saeed advirtió que esta transición hacia actividades de mayor valor añadido no está exenta de riesgos en su implementación. Para mantener el impulso del crecimiento, Vietnam debe seguir invirtiendo en el desarrollo de mano de obra altamente cualificada, mejorar la fiabilidad de la red eléctrica para la producción avanzada y aplicar reformas regulatorias con una hoja de ruta adecuada, a fin de evitar cuellos de botella a medida que la economía avanza en la cadena de valor.

A su juicio, la gestión eficaz de estas limitaciones será clave para preservar la competitividad y evitar obstáculos en el proceso de transición hacia una economía de ingresos medios.

El experto subrayó que la orientación estratégica de Vietnam debería centrarse en un programa de “mejora de los márgenes”, combinando incentivos focalizados para la investigación y el diseño, un mayor fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual, la aceleración de la digitalización de los procedimientos aduaneros y logísticos, y la atracción de centros globales de capacidades en software, ciberseguridad y actividades financieras.

La aplicación coherente de esta estrategia, con consistencia de políticas y disciplina institucional, permitirá a Vietnam transformarse de la “fábrica de la Asean” en un centro de comando de producción y servicios de alto valor, lo que no solo aumenta su cuota de exportación, sino también su poder de fijación de precios, la resiliencia económica y las bases de una prosperidad sostenible a largo plazo.

VNA
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