Según el experto, el país registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 8,18 por ciento en el primer semestre de 2026, superior al 7,63 por ciento del mismo período del año anterior. La expansión se aceleró del 7,94 por ciento en el primer trimestre al 8,39 por ciento en el segundo, impulsada principalmente por la industria, que avanzó un 9,86 por ciento, y por la manufactura, con un crecimiento del 10,23 por ciento, reflejo del tránsito hacia actividades de mayor valor agregado.
El comercio exterior alcanzó 549,69 mil millones de dólares, un alza interanual del 27,1 por ciento. Saeed señaló que el incremento de las importaciones respondió sobre todo a la compra de maquinaria, equipos e insumos para la producción, lo que evidencia una expansión de la capacidad industrial más que un aumento del consumo.
La inversión extranjera mantuvo igualmente una dinámica positiva. El capital registrado ascendió a 34,65 mil millones de dólares, un 61 por ciento más que en igual período de 2025, mientras que el capital desembolsado alcanzó 13,03 mil millones de dólares, con un incremento del 11,2 por ciento, concentrado en sectores como la electrónica, los semiconductores, la logística, la infraestructura y las energías limpias.
Respecto a la inflación, el economista consideró que permanece bajo control, aunque advirtió que las autoridades deberán mantener el equilibrio entre el apoyo al crecimiento, la estabilidad monetaria y el control de los precios. Asimismo, calificó como un hito estratégico la reclasificación de Vietnam por el Banco Mundial como país de ingreso mediano alto, al considerar que refleja la transición hacia una economía basada cada vez más en la productividad, la tecnología y la innovación.
Saeed proyectó que el crecimiento del PIB real de Vietnam se situará entre el 8,7-9,0 por ciento en 2026, mientras que una expansión cercana al 9,4 por ciento solo sería posible en un escenario excepcional.
Para alcanzar ese objetivo, estimó necesario acelerar el crecimiento durante el segundo semestre mediante una mayor ejecución de la inversión pública, la estabilidad de las exportaciones, el fortalecimiento de la demanda interna y una rápida materialización de la inversión extranjera directa (IED). No obstante, advirtió que la desaceleración económica mundial, la inflación, la volatilidad financiera y la eficiencia en la asignación del capital seguirán representando riesgos para esas previsiones.
El especialista recordó que Vietnam inició 2026 tras registrar un crecimiento del PIB del 8,02 por ciento en 2025, uno de los resultados más elevados de la última década. A su juicio, este desempeño refleja una transformación estructural de la economía más que un repunte coyuntural.
En este contexto, las perspectivas de inversión a largo plazo continúan fortaleciéndose. El ecosistema industrial gana profundidad, la formación de capital se acelera y la inversión extranjera se orienta cada vez más hacia actividades manufactureras de mayor complejidad. Al mismo tiempo, la infraestructura adquiere un papel estratégico en el modelo de crecimiento, mientras Vietnam consolida su posición en las cadenas regionales y globales de suministro.
Aun así, subrayó que alcanzar un crecimiento de entre el 8,7-9,0 por ciento exigirá una aceleración significativa durante la segunda mitad del año. El desafío, afirmó, no consiste únicamente en expandir la economía, sino también en elevar la productividad, profundizar la modernización industrial y fortalecer la capacidad de atracción de inversiones.
En opinión de Shan Saeed, Vietnam ha dejado de ser únicamente un receptor del proceso de relocalización de las cadenas de suministro para convertirse en uno de los principales destinos de Asia para la inversión manufacturera a largo plazo, gracias al fortalecimiento simultáneo de su base industrial, la eficacia de sus políticas y su creciente integración en las cadenas globales de valor.