La iniciativa está dirigida a estudiantes de instituciones de educación superior, centros de formación profesional, escuelas de educación general y centros de educación continua, así como a administradores, docentes y personal encargado de la asesoría y el respaldo a actividades emprendedoras en el ámbito educativo.
El programa busca fomentar una cultura emprendedora en los centros de enseñanza, promover el espíritu y las aspiraciones de emprendimiento, y situar a los estudiantes en el centro de la innovación, fortaleciendo progresivamente su capacidad para dominar el conocimiento y la tecnología.
Asimismo, impulsa la innovación, la transformación digital y la transición ecológica, al tiempo que promueve la construcción de un ecosistema emprendedor integral dentro de las instituciones educativas. Con ello se pretende elevar la calidad de los recursos humanos, impulsar la economía basada en el conocimiento y promover la creación de startups y empresas derivadas.
De cara a 2030, el programa aspira a ofrecer orientación empresarial al 50 por ciento del alumnado de preuniversitario, al 25 por ciento de secundaria y al 15 por ciento de primaria. De estos, el 35 por ciento de preuniversitario, el 15 por ciento de secundaria y el diez por ciento de primaria adquirirán conocimientos, habilidades y mentalidad emprendedora. Además, cada año al menos el cinco por ciento del alumnado de preuniversitario y el dos por ciento de secundaria participarán en proyectos o actividades de emprendimiento.
El 100 por ciento de las instituciones de formación deberá emitir y difundir normativas de apoyo al emprendimiento estudiantil, mientras que el 85 por ciento de los estudiantes deberá completar al menos un módulo o curso de habilidades emprendedoras. Anualmente, las startups lideradas por estudiantes deberán alcanzar un mínimo de 50 por cada diez mil alumnos a tiempo completo, cifra que se elevará a 100 por cada diez mil en las instituciones clave.
También se prevé que al menos el 40 por ciento de los centros educativos implemente programas de incubación cada año. De estos, un 20 por ciento deberá incubar al menos 20 proyectos anuales, de los cuales la mitad culminará el proceso y estará lista para su entrada al mercado. Las instituciones clave deberán incubar al menos 50 proyectos por año.
En el período 2026-2030, se espera que al menos 40 proyectos anuales de docentes y estudiantes obtengan inversión o se vinculen con fuentes de financiamiento, cifra que aumentará a un mínimo de 70 proyectos por año entre 2031 y 2035.
Para alcanzar estos objetivos, el programa contempla medidas como el perfeccionamiento de los mecanismos de apoyo; el fortalecimiento de la articulación entre los actores del ecosistema emprendedor; la ampliación de la comunicación y la cooperación internacional; la actualización de contenidos formativos para promover la cultura empresarial; la inversión en infraestructura y plataformas digitales; y la diversificación de fuentes de financiamiento para startups surgidas en el entorno educativo.
En particular, se estudiará y pondrá a prueba el modelo de “empresa dentro de las instituciones educativas”, que incluye startups y empresas derivadas bajo un entorno regulatorio controlado.
Asimismo, se desarrollarán criterios para evaluar a las instituciones formadoras en emprendimiento innovador y la calidad de los servicios de apoyo a la creación de empresas; se establecerán políticas de incentivo para docentes y estudiantes; se reconocerán resultados de aprendizaje vinculados a proyectos empresariales; y se impulsarán becas destinadas a talentos en innovación y emprendimiento.
El programa también promoverá la formación de cadenas sectoriales de mentoría, inversión y comercialización; reforzará la cooperación entre escuelas, empresas y autoridades locales; y desarrollará estándares de competencia empresarial para estudiantes, docentes y mentores, contribuyendo gradualmente a consolidar una cultura emprendedora sostenible en todo el sistema educativo nacional.