El turista, identificado como Eugenne Grosman, nacido en 1945, se encontraba realizando los trámites migratorios tras viajar de Laos a Vietnam cuando comenzó a presentar repentinamente síntomas de hipoglucemia y mareos, mostró signos compatibles con un posible accidente cerebrovascular y se desplomó en la puerta fronteriza.
Gracias a la rápida intervención, su estado se estabilizó.
Mientras recibía asistencia de los guardias fronterizos y del personal médico, Eugenne declaró que no tiene familia, esposa ni hijos, y expresó su deseo de donar sus órganos a la ciencia médica en Vietnam después de su fallecimiento, con el fin de contribuir a salvar vidas y brindar a más pacientes una oportunidad de recuperarse.