Vietnam vincula el trabajo en el extranjero con el desarrollo de recursos humanos

El envío de trabajadores vietnamitas al extranjero debe considerarse también como un canal para desarrollar los recursos humanos, que les permita adquirir conocimientos, experiencia y habilidades para luego regresar y contribuir al desarrollo del país.

Trabajadores vietnamitas en Changwon (Corea del Sur) posan para una foto conmemorativa con representantes de los organizadores y patrocinadores en una sesión de consulta sobre capacitación jurídica. (Foto: VNA)
Trabajadores vietnamitas en Changwon (Corea del Sur) posan para una foto conmemorativa con representantes de los organizadores y patrocinadores en una sesión de consulta sobre capacitación jurídica. (Foto: VNA)

Así lo afirmó el viceministro del Interior, Vu Chien Thang, en una entrevista con la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) sobre la Ley que modifica y complementa varios artículos de la Ley sobre los trabajadores vietnamitas que laboran en el extranjero bajo contrato, recientemente aprobada por la Asamblea Nacional.

Según el viceministro, una novedad importante de la ley es el cambio de enfoque: pasar de considerar principalmente el envío de trabajadores al extranjero como una vía para generar empleo y aumentar los ingresos a reconocerlo como un canal de formación y desarrollo de los recursos humanos.

Esta establece la prioridad de enviar al extranjero a trabajadores que hayan recibido formación y posean cualificaciones técnicas, con el objetivo de mejorar sus ingresos, acceder a tecnologías y sistemas de gestión modernos, y desarrollar sus habilidades, conocimientos lingüísticos, disciplina laboral y hábitos profesionales.

Este enfoque responde a las exigencias de desarrollar la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital y la productividad laboral. En este sentido, el valor del trabajo en el extranjero no debe medirse únicamente por el número de personas enviadas o los ingresos obtenidos, sino también por los conocimientos, habilidades, experiencia y capital acumulados durante su permanencia en el exterior.

Chien Thang consideró que una preocupación mayor que la “fuga de cerebros” es el desperdicio de recursos humanos. El envío de trabajadores al extranjero se realiza por un período determinado y sobre la base de contratos, con el objetivo de permitirles mejorar sus capacidades y regresar posteriormente. Sin embargo, la determinación del número, la estructura y los mercados prioritarios debe estar vinculada a las necesidades de recursos humanos del país y las industrias estratégicas en cada período.

Para establecer un “ciclo de circulación laboral”, la ley incorpora la conexión de la información sobre empleo de los trabajadores que regresan al país con el mercado laboral nacional. El Ministerio del Interior también estudia mecanismos para reconocer las cualificaciones y competencias profesionales, así como los perfiles de habilidades de los trabajadores, vinculándolos con los estándares nacionales de competencias profesionales. De esta manera, la experiencia laboral en el extranjero podrá ser reconocida y acumulada como una capacidad profesional de valor a largo plazo, puntualizó.

Otra novedad consiste en sustituir el criterio de prioridad basado en las “industrias en las que Vietnam tiene ventajas” por el de “sectores, ocupaciones y trabajos que requieren cualificación técnica o ámbitos prioritarios para el desarrollo del Estado”.

De acuerdo con el alto funcionario, esto supone pasar de aprovechar las ventajas existentes a preparar activamente recursos humanos para las áreas que el país necesitará en el futuro, como la industria de procesamiento y manufactura, las tecnologías digitales, los semiconductores, la logística y la agricultura de alta tecnología.

El viceministro del Interior, Vu Chien Thang (Fuente: VNA)
El viceministro del Interior, Vu Chien Thang (Fuente: VNA)

En cuanto a los trabajadores no cualificados, la prioridad otorgada a quienes cuentan con formación no busca reducir sus oportunidades, sino impulsar una mejora general de la calidad de la fuerza laboral. El Estado continuará apoyando la formación profesional, los idiomas, la orientación y el acceso al crédito, además de reforzar la protección de los trabajadores mediante una mayor transparencia de los costos, la supervisión de la contratación y el control de los cobros por formación.

La eficacia de esta política no debe medirse únicamente por el número de trabajadores enviados al extranjero, sino también por la calidad del empleo, los ingresos, la seguridad y las competencias adquiridas. Más importante aún, debe evaluarse cuántos trabajadores regresan y encuentran empleos adecuados, participan en sectores que el país necesita, emprenden negocios o transmiten sus conocimientos y habilidades a otros trabajadores, destacó.

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