El patrimonio documental constituye una fuente primaria de información sobre la historia, la cultura, la ciencia y la vida social del país. Abarca desde documentos administrativos, manuscritos antiguos y mapas hasta fotografías y archivos digitales. Su importancia no solo reside en su autenticidad, sino también en su carácter único, su integridad y su capacidad para preservar la memoria colectiva.
Vietnam cuenta con un valioso patrimonio documental, parte del cual ha sido inscrito por la Unesco en el programa Memoria del Mundo. La región central concentra algunos de los conjuntos documentales más relevantes, con la ciudad de Hue como principal referente al albergar cuatro patrimonios documentales reconocidos internacionalmente. A ello se suman miles de decretos imperiales, estelas, genealogías y otros documentos históricos conservados en Da Nang y Hoi An.
Sin embargo, una parte importante de este legado permanece dispersa entre familias, linajes y comunidades religiosas, lo que, unido a las condiciones climáticas extremas y a la frecuencia de los desastres naturales, incrementa el riesgo de deterioro y pérdida.
A estos desafíos de conservación se suma una limitada difusión de los valores del patrimonio documental entre la ciudadanía. Aunque numerosos visitantes recorren los principales monumentos históricos, muchos desconocen el significado de las inscripciones, textos y documentos que forman parte de estos espacios y que constituyen una fuente esencial para comprender la historia y la identidad cultural del país.
Con el objetivo de reforzar su protección, la Ley del Patrimonio Cultural de 2024, vigente desde el 1 de julio de 2025, incorpora por primera vez un capítulo específico dedicado al patrimonio documental. La normativa establece la obligación de elaborar expedientes sobre el estado de conservación de los documentos, aplicar medidas preventivas y de restauración, así como digitalizar, actualizar y respaldar toda la información en la base de datos nacional.
Estas nuevas disposiciones elevan significativamente las exigencias técnicas para los profesionales del sector, ya que cualquier error durante los procesos de identificación, conservación o digitalización podría provocar pérdidas irreversibles.
Para responder a este nuevo escenario, el Departamento de Patrimonio Cultural, en coordinación con el Departamento de Cultura y Deportes de la ciudad de Hue, organizó un programa nacional de formación dirigido a especialistas en patrimonio documental.
La iniciativa permitió compartir experiencias sobre la identificación de documentos, la elaboración de expedientes de candidatura conforme a los criterios de la Unesco y de la nueva legislación vietnamita, además de ampliar el reconocimiento del patrimonio documental a colecciones conservadas por particulares, familias y organizaciones religiosas.
Durante el encuentro, especialistas nacionales e internacionales coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación entre museos, bibliotecas, archivos y universidades, al tiempo que apostaron por acelerar la investigación, la digitalización, la transliteración, la traducción y la creación de bases de datos abiertas.
Asimismo, destacaron el potencial de herramientas como las visitas guiadas digitales, la realidad virtual y la realidad aumentada para acercar el patrimonio documental al público y favorecer una mayor interacción con este legado.
Los expertos subrayaron que la combinación de un marco jurídico sólido, una estrategia integral de digitalización y la formación de profesionales con estándares internacionales constituye la base para garantizar la preservación del patrimonio documental.
Más allá de proteger los documentos originales, este enfoque permitirá convertir el patrimonio documental en un recurso estratégico al servicio del desarrollo cultural y social sostenible del país.