Transformación digital y transición verde: Claves para fortalecer la nación

En medio de una recesión económica global y de crisis que afectan a numerosas economías, Vietnam ha logrado mantener un crecimiento positivo, estabilidad macroeconómica y equilibrio en sus principales indicadores, con un ingreso per cápita en aumento y una posición internacional cada vez más sólida.

Un robot recepcionista guiará a los visitantes en la Feria de Primavera de 2026. (Fuente: VNA)
Un robot recepcionista guiará a los visitantes en la Feria de Primavera de 2026. (Fuente: VNA)

En tal sentido, ante un entorno mundial volátil y polarizado, la transformación digital, la transición verde y la innovación se convierten en pilares estratégicos para ampliar el desarrollo y reforzar la defensa y la seguridad nacionales.

Las autoridades subrayan que la digitalización y la transición ecológica no son únicamente motores económicos, sino componentes estrechamente vinculados con la protección del territorio. Una economía frágil, con elevada deuda pública y limitaciones fiscales, restringe la inversión en ciencia, tecnología y defensa. Por el contrario, una base macroeconómica sólida, con deuda controlada y equilibrios garantizados, permite destinar mayores recursos al fortalecimiento de las capacidades nacionales.

En los últimos años, la reducción significativa de la deuda pública y la ampliación del margen fiscal han sido presentadas como resultados de una gestión eficiente. Estos avances no solo han mejorado la estabilidad financiera, sino que también han permitido crear reservas estratégicas para responder a desastres naturales, epidemias y otras emergencias. Paralelamente, el presupuesto estatal ha sido reorientado para priorizar la inversión en infraestructura estratégica, ciencia y tecnología, consolidando un modelo de crecimiento con visión de largo plazo.

De cara a 2045, cuando el país aspira a convertirse en una nación desarrollada y de altos ingresos, la ciencia, la tecnología y la innovación se perfilan como motores centrales. La transformación digital impulsa la productividad, reduce costos y optimiza los procesos productivos y de gestión. A su vez, la transición verde promueve un uso más eficiente de los recursos, disminuye emisiones y mejora la calidad del crecimiento, alineándolo con estándares de sostenibilidad.

Expertos señalan que este proceso también fortalece la seguridad económica y energética. El mayor uso de energías renovables, la diversificación de fuentes de suministro y la utilización de combustibles limpios reducen la dependencia externa y amortiguan el impacto de tensiones geopolíticas. En el ámbito digital, la protección de la soberanía tecnológica, la ciberseguridad y la seguridad de datos se consideran condiciones indispensables para evitar vulnerabilidades estratégicas.

Para convertir estas metas en resultados tangibles, se requiere un marco institucional sólido y políticas de incentivo claras. La simplificación de trámites administrativos y la creación de un entorno de inversión transparente y competitivo son factores clave para movilizar recursos sociales hacia proyectos verdes y digitales.

El sector empresarial desempeña un papel decisivo. Las compañías lideran proyectos de energías renovables, economía circular, ciudades inteligentes y servicios digitales, traduciendo las orientaciones estratégicas en productos y servicios concretos. Su dinamismo no solo eleva la competitividad nacional, sino que también genera ingresos sostenibles para el presupuesto.

La transformación, no obstante, no se limita a grandes corporaciones. Hogares, cooperativas y pequeñas y medianas empresas también forman parte del proceso. Desde el ahorro energético y el consumo responsable hasta la adopción de servicios públicos en línea, cada acción contribuye a consolidar una cultura digital y ecológica que refuerza la cohesión social y el orden público.

En paralelo, las fuerzas armadas asumen responsabilidades en la construcción de infraestructuras estratégicas, el desarrollo de tecnologías de doble uso y la respuesta ante desastres, ámbitos que convergen con la agenda verde y digital.

En un contexto de integración internacional profunda, Vietnam enfrenta el desafío de no quedar rezagado frente a la ola global de transformación tecnológica y ecológica. Perder esta oportunidad implicaría mayor dependencia tecnológica y energética. Aprovecharla, en cambio, podría traducirse en un salto cualitativo en productividad, competitividad y capacidad científica.

Así, la transformación digital y la transición verde dejan de ser tendencias para convertirse en ejes estratégicos del proyecto nacional: construir un Vietnam próspero, sostenible y fuerte en la nueva etapa de desarrollo.

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