La representación diplomática señaló que la comunidad vietnamita residente en la zona afectada es reducida.
Asimismo, indicó que sigue de cerca la evolución de la situación y está preparada para brindar asistencia consular y protección ciudadana en caso de ser necesario.
Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas en la mañana del 8 de junio, generando olas de tsunami de hasta 1,4 metros de altura en algunas áreas costeras.
Hasta la tarde de ese mismo día, las autoridades habían confirmado al menos 32 fallecidos, mientras que varias personas continuaban desaparecidas. Más de 200 personas resultaron heridas y numerosos edificios colapsaron o sufrieron daños, al igual que infraestructuras esenciales.
La ciudad portuaria de General Santos fue una de las más afectadas y registró las mayores pérdidas.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología advirtió a la población que extreme las precauciones antes de regresar a viviendas y edificios dañados, debido al riesgo de derrumbes provocados por las réplicas que continúan registrándose.