El informe muestra que el Delta del Mekong sigue desempeñando un papel estratégico en la seguridad alimentaria y las exportaciones agrícolas de Vietnam.
En 2025, el Producto Interno Bruto Regional (PIBR) aumentó alrededor de un 7,24 por ciento, contribuyendo con un 8,39 por ciento al crecimiento nacional y representando el 12,2 por ciento de la economía del país. Los sectores industrial y de servicios registraron una fuerte recuperación, con incrementos del 9,6 y del 8,8 por ciento, respectivamente. Entre 2015 y 2024, las exportaciones crecieron de 8,5 mil millones a 20,3 mil millones de dólares.
No obstante, el informe también señala varios obstáculos. El delta del Mekong es actualmente la región con la menor densidad empresarial del país; la proporción de empresas regionales disminuyó del 22 por ciento en 2000 a cerca del siete por ciento en 2024. La mayoría de las empresas son de muy pequeña escala y faltan compañías líderes capaces de impulsar el desarrollo regional. La productividad laboral se encuentra entre las más bajas del país y la tasa de trabajadores capacitados alcanzó apenas el 16,3 por ciento en 2024.
Asimismo, las limitaciones en infraestructura logística elevan los costos logísticos hasta un 20-25 por ciento del precio de los productos. La baja captación de inversión, la escasez de mano de obra calificada y la migración de jóvenes trabajadores hacia otras regiones continúan siendo grandes desafíos para el crecimiento sostenible del delta del Mekong.
Según Vu Thanh Tu Anh, jefe del equipo de investigación, el desarrollo del delta del Mekong hacia 2030 no dependerá del aumento de la producción de arroz, productos acuáticos o frutas, sino de la transición hacia un ecosistema económico agrícola innovador y adaptado al cambio climático.
La región necesita construir un ecosistema integrado entre agricultura, procesamiento, logística, finanzas y tecnología, con el fin de crear productos de alto valor agregado capaces de satisfacer las exigencias de los mercados verdes y digitalizados, puntualizó.
El presidente de la VCCI, Ho Sy Hung, afirmó que las empresas deben convertirse en actores centrales de un nuevo modelo de crecimiento, en sustitución del modelo basado en recursos naturales y mano de obra simple.
Señaló que el sector privado nacional constituye el núcleo para mejorar la competitividad regional, al aportar el 45 por ciento de los 357 sectores con ventajas competitivas. Por ello, las estrategias de desarrollo deben situar a las empresas privadas en el centro y, al mismo tiempo, promover el papel de la inversión extranjera directa (IED) en la creación de vínculos, difusión de valor y desarrollo de infraestructura básica.
La experta económica Pham Chi Lan subrayó la necesidad de una reforma institucional profunda, abandonando la mentalidad de gestión centrada en la cantidad o en medidas de estímulo de corto plazo.
Indicó que es necesario construir mecanismos de incentivos “automáticos”, reducir los procedimientos administrativos y facilitar el acceso de las empresas a las políticas de apoyo, además de promover la asociación público-privada en investigación y transferencia tecnológica.