En declaraciones con la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), Thu Dung, activa en los círculos culturales y artísticos franceses, subrayó que en el proceso de desarrollo de cualquier nación la cultura y la ciencia deben avanzar de manera paralela.
Mientras la ciencia y la tecnología generan fuerza material y competitividad, la cultura aporta la dimensión flexible y profunda que sustenta el espíritu y los valores duraderos de la sociedad, afirmó.
A su juicio, una civilización construida únicamente sobre el acero, los rascacielos y el comercio corre el riesgo de volverse rígida y carente de vitalidad si carece de arte, música, pintura, espacios verdes y valores humanitarios.
Desde esta perspectiva, consideró que el XIV Congreso debe seguir otorgando a la cultura el lugar adecuado dentro de la estrategia nacional, como uno de los pilares que avanzan en paralelo a la ciencia. La cultura, añadió, es un factor distintivo que genera atractivo y ayuda a las personas y a la sociedad a trascender los límites estrictamente materiales hacia valores más humanos.
Un país que aspire a atraer turismo, inversión y talento no puede apoyarse únicamente en el crecimiento económico o el progreso tecnológico; necesita una cultura lo suficientemente profunda y bella como para emocionar y conectar, señaló.
En cuanto a la integración internacional, Thu Dung enfatizó el principio de “integrarse sin disolverse”. Si bien la incorporación de elementos culturales externos refleja apertura y un intercambio necesario, la preservación y promoción de la identidad cultural nacional, dijo, debe hacerse de manera prudente y selectiva.
La cultura, recalcó, debe ser valorada y no reducida a una mercancía ni despojada de su carácter sagrado. Lo importante es conservar con moderación, manteniendo el espíritu y los valores centrales del patrimonio.
Al compartir experiencias desde Francia, donde preside la asociación cultural "Aurore" (Luz del Amanecer), Thu Dung sostuvo que una difusión cultural eficaz debe comenzar por la educación.
Destacó que en este país muchos monasterios y castillos antiguos han sido transformados en escuelas y universidades, lo que permite preservar el patrimonio al tiempo que se pone al servicio de la comunidad.
Una escuela hermosa y docentes excelentes forman estudiantes sobresalientes; quienes aman su escuela y a sus maestros aprenden mejor, maduran y se convierten en ciudadanos responsables, explicó. De este modo, la educación no solo genera mano de obra calificada, sino también “embajadores culturales” para la sociedad.
Thu Dung también valoró positivamente las políticas en Francia que acercan el patrimonio al público, como la apertura gratuita periódica de museos, lo que facilita el acceso a la cultura a todos los sectores sociales y fortalece el orgullo nacional.
Cuando la cultura se integra en la vida cotidiana, cada ciudadano se convierte en un “soldado cultural” que contribuye a difundir la imagen del país en el mundo, apuntó.
Respecto a la comunidad vietnamita en el extranjero, la investigadora -quien también preside el Club de Amantes del Mar e Islas de Vietnam en Francia- reconoció el papel especial de artistas e intelectuales en la preservación del idioma y la difusión cultural.
Sin embargo, señaló las dificultades derivadas de las presiones económicas y las barreras lingüísticas, por lo que expresó su deseo de que el Partido y el Estado establezcan mecanismos y políticas concretas para apoyar y vincular más estrechamente a los intelectuales y artistas vietnamitas en ultramar con el desarrollo cultural del país.
Para una difusión cultural más efectiva en el exterior, propuso un apoyo práctico, considerándolo una forma de promoción de la imagen nacional. Esto incluye la enseñanza del idioma vietnamita, que debe transmitir valores culturales asociados a la historia y la identidad nacional, y que requiere maestros apasionados y bien formados.
Asimismo, sugirió que los centros culturales de Vietnam en el extranjero se consoliden como verdaderos espacios comunitarios, con bibliotecas, exposiciones y actividades educativas capaces de atraer tanto a vietnamitas como a públicos extranjeros.
La investigadora expresó su esperanza de que el XIV Congreso del Partido continúe elevando el estatus de la cultura, considerándola la base espiritual de la sociedad, un motor endógeno del desarrollo sostenible y una importante fuente de poder blando nacional.
Solo cuando la cultura ocupe el lugar que le corresponde dentro de la estrategia de desarrollo, Vietnam podrá proyectar la imagen de un país moderno, profundamente integrado, rico en identidad, humanitario y con un atractivo duradero, concluyó.