El evento, organizado por la Universidad de Economía de la Universidad Nacional de Vietnam en Hanói, reunió a responsables de la formulación de políticas, expertos, académicos y representantes de organizaciones internacionales, universidades, instituciones financieras y empresas de ambos países.
En la apertura, la vicerrectora de la Universidad de Economía, Nguyen Thi Hong Thuy, señaló que el sistema financiero mundial está experimentando una profunda transformación bajo el impacto de la tecnología financiera (FinTech), la inteligencia artificial (IA), los macrodatos, la computación en la nube, los activos digitales y los modelos de finanzas abiertas.
Estas tecnologías contribuyen a reducir los costos de transacción, ampliar el acceso a los servicios y mejorar la eficiencia operativa, señaló.
Sin embargo, consideró que también generan numerosos riesgos relacionados con la ciberseguridad, los datos, los modelos de IA, la dependencia de proveedores tecnológicos externos y la propagación de perturbaciones en un sistema financiero cada vez más interconectado.
Según Nguyen Thi Hong Thuy, la innovación es una condición necesaria para que el sistema financiero mantenga su competitividad, pero debe ir acompañada de una gestión eficaz de los riesgos, instituciones capaces de adaptarse y mecanismos que permitan mantener los servicios esenciales en caso de interrupciones.
Por ello, señaló, las organizaciones deben pasar de gestionar los riesgos de forma aislada a fortalecer la resiliencia del sistema en su conjunto, garantizando la continuidad de los servicios fundamentales y la rápida recuperación de las operaciones.
Al compartir la experiencia del Reino Unido, la encargada de negocios de la Embajada británica en Vietnam, Alexandra Smith, afirmó que la cooperación económica y financiera constituye un ámbito importante de las relaciones bilaterales.
Valoró la orientación de Vietnam hacia el desarrollo de centros financieros internacionales en Ciudad Ho Chi Minh y Da Nang, y señaló que el Reino Unido está dispuesto a compartir sus conocimientos y experiencia con Londres, uno de los principales centros financieros internacionales del mundo, como referente.
Según Alexandra Smith, ambos países tienen un amplio potencial de cooperación en servicios financieros, mercados de capitales, gestión financiera, finanzas verdes y FinTech. Los pagos digitales, la IA y otras nuevas tecnologías pueden mejorar la eficiencia operativa, ampliar el acceso a los servicios e impulsar la inclusión financiera.
No obstante, recomendó, la innovación debe ir acompañada de medidas de seguridad, protección al consumidor y fortalecimiento de la confianza en el sistema.
Destacó la necesidad de aplicar las tecnologías de manera responsable y reforzar la ciberseguridad y la resiliencia operativa.
Alexandra Smith subrayó que el desarrollo del sector financiero no solo requiere tecnología, inversión e infraestructura, sino también instituciones sólidas, recursos humanos cualificados e intercambios permanentes de conocimientos.
Destacó el papel importante de las universidades en la investigación, el diálogo sobre políticas, la formación de recursos humanos y la cooperación académica internacional.
En el marco del foro, las ponencias y sesiones temáticas se centraron en la tecnología financiera, la estabilidad financiera y la resiliencia sistémica; la gobernanza, la regulación y la gestión de riesgos en las finanzas digitales; así como la aplicación de tecnologías emergentes, la estabilidad monetaria y la inclusión financiera.
Los participantes plantearon propuestas encaminadas a construir un sistema financiero que impulse la innovación y, al mismo tiempo, garantice la seguridad y la capacidad de adaptación ante los cambios tecnológicos.