Shalev, especialista senior con más de 40 años de experiencia en el sector tecnológico - incluidos 37 años en el grupo IBM y varias décadas de trabajo en Vietnam-, hizo esa declaración en una entrevista reciente concedida a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA).
Vietnam aspira a convertirse en una economía de alta tecnología, con pilares claramente identificados como factores habilitadores, señaló, al tiempo que destacó que las condiciones locales permiten un desarrollo rápido en esa dirección.
A su juicio, actualmente se espera demasiado del sector privado y demasiado poco del sector público. Si la inversión extranjera directa (IED) forma parte del apoyo del sector privado a la estrategia y se cumplen los objetivos deseados de captación de IED, la estrategia debería tener éxito e incluso superar las expectativas. Sin embargo, si la IED no se integra en dicho apoyo, podría producirse una insuficiencia de recursos financieros totales que limite el éxito máximo de la estrategia.
El software es un ámbito que ya ha demostrado ser exitoso y adecuado para Vietnam, señaló y agregó que el hardware, salvo cuando se trata de integración, es mucho más difícil, ya que requiere grandes inversiones de capital en casi todos los niveles. Esto es particularmente cierto en el caso de los semiconductores, donde la iniciativa local, como ocurrió con el software, no será suficiente, añadió.
El experto también mencionó el sector de la agrotecnología, dada la importancia que la agricultura y la acuicultura tienen en la economía vietnamita. Por ejemplo, el aumento tanto de los rendimientos como de su calidad requeriría aprovechar nuevas soluciones de hardware y software.
Así, el software es una piedra angular, si no la principal, para muchas de las áreas de oportunidad de la estrategia de CTI de Vietnam, opinó.
En cuanto a cómo Vietnam puede aprovechar las alianzas internacionales y el talento local para convertirse en un actor más competitivo en la industria tecnológica global, Shalev propuso tres vías principales para combinar ambas dimensiones.
La primera consiste en reconocer que los socios no necesariamente deben ser más avanzados que Vietnam para que ambas partes se beneficien de una relación en CTI; una vía inicial sería la cooperación en educación y formación.
La segunda vía se refiere a las amplias comunidades vietnamitas en el extranjero, que suman millones de personas en países tecnológicamente avanzados como Estados Unidos, Japón, Francia, Australia y Canadá. Shalev sugirió intensificar los esfuerzos para atraer a más de ellos de regreso al país.
La tercera vía es atraer a expertos extranjeros residentes de cualquier nacionalidad procedentes de los principales países socios en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), una inversión que consideró valiosa.
Actualmente, los dos principales polos tecnológicos del país se concentran en Ciudad Ho Chi Minh y Hanói. Shalev consideró prudente -y beneficioso para las grandes ciudades - no seguir expandiéndolos, sino desarrollar alrededor de cinco polos tecnológicos distribuidos de manera lógica en las regiones norte, centro y sur, ubicados en ciudades de segundo nivel con una población máxima de un millón de habitantes y que cuenten con al menos una universidad con una sólida orientación STEM.
Entre los posibles candidatos mencionó Da Nang, Hai Phong, Vinh y Hue, entre otros. Estas localidades podrían convertirse en polos de atracción para jóvenes familias vietnamitas que buscan una mayor calidad de vida combinada con un menor costo de vida que en las dos megaciudades, además de ser lugares donde los expertos extranjeros se sentirían cómodos para vivir e incluso trasladar a sus familias.
Según el experto israelí, para convertirse en un país con un desarrollo sostenible en ciencia, tecnología e innovación, Vietnam necesita la convergencia de múltiples factores, que van desde una cultura de laboriosidad y espíritu creativo, el aprecio por la educación y un sentido de urgencia en el desarrollo, hasta la capacidad de equilibrar el trabajo y la calidad de vida, elementos que han contribuido al éxito de numerosos países pioneros.