En su artículo publicado en la página webs del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, Irina Dezhina destacó que el rápido desarrollo del sector servicios y la industria del conocimiento se considera un "salto tecnológico", debido principalmente a la inversión extranjera y a las políticas gubernamentales destinadas a construir infraestructuras, promover las exportaciones y atraer inversión extranjera directa (IED).
Actualmente, la captación de la IED en proyectos con un potencial de transferencia tecnológica se ha convertido en una prioridad estratégica del país indochino, comentó.
El punto de inflexión en el desarrollo tecnológico de Vietnam comenzó con la política de "Doi Moi" (Renovación) de 1986, consideró.
Vietnam cuenta con numerosas ventajas, especialmente su proximidad a los principales centros de fabricación tecnológica del Sudeste Asiático; una ubicación estratégica para acceder a los mercados de China e India y la posesión de recursos de tierras raras, fundamentales para la producción de semiconductores; entre otros, lo que facilita una transformación estructural hacia el sector tecnológico.
Además, el autor sostuvo que tal éxito de Vietnam no equivale a la autonomía tecnológica. Si bien la inversión extranjera directa contribuye significativamente al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), la transferencia de tecnología y de capacidades de gestión a las empresas nacionales sigue siendo limitada.
Vietnam se ocupa principalmente de las etapas de bajo valor añadido y del ensamblaje del producto final. Además, la inversión en ciencia sigue siendo baja y en los últimos siete años, el país ha destinado apenas un 0,42% de su PIB a este sector.
De acuerdo con la especialista, la financiación estatal se asigna todavía principalmente en función del tamaño de la plantilla, en lugar de basarse en mecanismos competitivos y en el rendimiento de la investigación. Asimismo, Vietnam carece de expertos altamente cualificados, especialmente en sectores de alta tecnología, agregó.
Estas limitaciones indican que Vietnam ha logrado atraer y adoptar tecnología, pero aún no ha desarrollado plenamente el ecosistema necesario para generar tecnología a nivel nacional, argumentó.
Esto también representa un desafío importante si Vietnam desea pasar de ser un centro de manufactura y ensamblaje a una economía impulsada más por la innovación, detalló.
En cuanto a la cooperación entre Rusia y Vietnam, la experta valoró que la asociación estratégica integral sirve de base para fomentar la colaboración en ciencia, tecnología y formación de recursos humanos, especialmente en el sector de técnica.
Entre los sectores potenciales se incluyen las soluciones de la tecnología de la información para la ciberseguridad, la tecnología financiera, el desarrollo de software para el sector público y la medicina nuclear.
Por lo tanto, el impulso de la cooperación entre empresas tecnológicas rusas de tamaño mediano y rápido crecimiento y las entidades vietnamitas ofrece un gran potencial, evaluó.
Con el fin de lograr la autonomía tecnológica, Vietnam debe abordar los cuellos de botella relacionados con los recursos humanos de alta calidad, la inversión en ciencia, las capacidades de investigación universitaria, los vínculos entre la IED y las empresas nacionales, y la capacidad de transferencia tecnológica, recomendó.
Estos son también los factores que determinarán si el "salto tecnológico" de Vietnam puede traducirse en una capacidad de innovación interna sostenible, concluyó.
Según el Índice Mundial de Innovación 2025, Vietnam ocupó el puesto 44 de entre 139 países en desarrollo tecnológico.
Por otro lado, de acuerdo con el Índice de Países Digitalizados 2025, Vietnam representó el décimo lugar entre 21 economías de Asia y el Pacífico, detrás de Singapur, Australia, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda.