Hoang Minh, especialista en Ciencias de la Computación de la AUT, vicepresidente de la Red de Intelectuales Vietnamitas en Nueva Zelanda (VietKnowledge NZ) y miembro del Consejo Académico de la propia universidad, afirmó que la complementariedad entre ambas economías y la determinación de las dos partes serán claves para elevar la cooperación en ciencia, tecnología y formación de recursos humanos.
En declaraciones a la Agencia Vietnamita de Noticias, el profesor Hoang Minh calificó de especial y emotiva su participación en las actividades de la visita. Aunque lleva 25 años viviendo, estudiando y trabajando en Nueva Zelanda, aseguró que siempre mantiene una profunda conexión con Vietnam. La presencia del jefe de Estado entre la comunidad vietnamita le generó orgullo, cercanía y un fuerte sentido de responsabilidad.
Según el académico, la visita no solo tuvo un significado diplomático, sino que también contribuyó a consolidar la confianza política y elevar las aspiraciones de cooperación bilateral. Vietnam cuenta con una población joven, un mercado dinámico y una gran demanda de innovación, mientras que Nueva Zelanda destaca en educación, ciencia, agricultura de alta tecnología y desarrollo sostenible. Ambas economías son altamente complementarias.
Desde una perspectiva profesional, Hoang Minh identificó tres prioridades de cooperación.
La primera es impulsar proyectos destinados a resolver problemas reales en ámbitos como la agricultura inteligente, la respuesta al cambio climático, la protección ambiental, la educación digital y el desarrollo responsable de la inteligencia artificial (IA). La combinación del ecosistema científico y de comercialización de Nueva Zelanda con la escala, los datos y el talento joven de Vietnam permitiría trasladar los resultados de investigación de los laboratorios a aplicaciones concretas.
La segunda consiste en crear un flujo bidireccional de conocimiento. Además de facilitar que estudiantes e investigadores vietnamitas estudien y trabajen en Nueva Zelanda, los científicos y expertos neozelandeses deberían acudir más a Vietnam para conocer directamente sus datos, mercados y condiciones sobre el terreno.
La tercera es situar a los jóvenes en el centro de la cooperación científica. Hoang Minh señaló que entre el 20 por ciento y el 30 por ciento de los estudiantes que supervisa son vietnamitas y destacó que la formación debe proporcionarles no solo títulos, sino también capacidades para resolver problemas prácticos y construir redes internacionales.
El académico subrayó que toda iniciativa debe definir claramente quién es responsable, cuándo se ejecutará y cómo se medirán sus resultados. A su juicio, las redes de conocimiento pueden actuar como puente entre las necesidades de las universidades vietnamitas, la tecnología neozelandesa y la capacidad de las empresas para implementar proyectos.
Afirmó que la comunidad intelectual vietnamita en Nueva Zelanda dispone de capacidades, redes y voluntad suficientes para acompañar a ambos países y convertir las oportunidades de cooperación en resultados concretos y sostenibles.