De acuerdo con la encuesta, el 64 por ciento de las empresas calificó la situación actual de sus negocios como buena o muy buena, mientras que el 28 por ciento mantuvo una postura neutral o cautelosa, a la espera de que las políticas se concreten para mejorar los resultados empresariales.
Por sectores, la agricultura y la cadena de valor alimentaria registraron el mayor incremento, de 11,7 puntos, hasta alcanzar los 83,9 puntos. El comercio, la logística y los bienes de consumo mantuvieron resultados positivos, mientras que el turismo y la hostelería retrocedieron 22,5 puntos, hasta los 67,9.
El mercado de referencia también influyó en la confianza empresarial. Las compañías centradas en Vietnam obtuvieron 80,4 puntos, por encima de las orientadas a la Unión Europea (73,2), Estados Unidos (70,7) y la Asean (73,9).
El presidente de EuroCham, Bruno Jaspaert, señaló que Vietnam mantiene su impulso de crecimiento, con una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) del 9,95 por ciento en el tercer trimestre y del 9,01 por ciento en los primeros nueve meses de 2026.
Sin embargo, agregó, el reto consiste en garantizar que los beneficios del crecimiento se distribuyan ampliamente, mejorar la previsibilidad y la resiliencia, e impulsar las reformas para que las empresas puedan concentrar sus recursos en la creación de valor.
EuroCham afirmó que seguirá colaborando con los responsables políticos vietnamitas para aumentar la estabilidad y la transparencia del marco normativo, así como fortalecer los vínculos entre las empresas con inversión extranjera directa (IED) y el sector empresarial nacional, con vistas a promover un crecimiento competitivo, inclusivo y sostenible.
La confianza de los inversores europeos a largo plazo también se mantiene sólida. Cerca de nueve de cada diez empresas encuestadas están dispuestas a recomendar Vietnam como destino de inversión; el 63% prevé operar en el país durante más de cinco años y el 23% tiene una perspectiva superior a 20 años.
El atractivo de Vietnam radica en su mano de obra, sus costes competitivos, la estabilidad política y macroeconómica, el mercado interno, su amplia red de acuerdos de libre comercio (TLC) y su posición estratégica en las cadenas de suministro globales.
La sostenibilidad también adquiere una importancia creciente: cerca de una quinta parte de las empresas considera que el compromiso del Gobierno con el crecimiento sostenible es un factor relevante en sus decisiones de inversión. En un contexto de reconfiguración de las cadenas de suministro mundiales, Vietnam es percibido cada vez más no solo como una base de producción competitiva, sino también como un centro que conecta el crecimiento regional con los mercados internacionales.
Según los datos publicados, la IED registrada en Vietnam en los primeros nueve meses de 2026 alcanzó los 50,36 mil millones de dólares, mientras que el capital desembolsado se situó en 21,07 mil millones de dólares, la cifra más alta de los últimos cinco años.
Además de la contribución de las grandes corporaciones a la producción, las infraestructuras y la transición verde, las pequeñas y medianas empresas (pymes) aportan tecnologías especializadas, innovación, conocimientos técnicos y empleo.
EuroCham considera que la Resolución 10-NQ/TW, emitida el 8 de junio de 2026 por el Buró Político sobre el desarrollo de la economía con inversión extranjera, refleja una orientación centrada en la calidad de las inversiones, la transferencia de tecnología, la innovación y las cadenas de suministro nacionales. Este enfoque implica evaluar la IED no solo por el volumen de capital captado, sino también por las capacidades, los conocimientos y el valor que aporta a la economía.
Por tanto, el objetivo no es elegir entre las grandes corporaciones y las pymes, sino fomentar el desarrollo conjunto de ambos segmentos empresariales.