Empresas vietnamitas se integran en cadenas de valor de la economía de baja altitud

El mercado de la economía de baja altitud en Vietnam podría alcanzar unos 10 mil millones de dólares en 2035, lo que abre oportunidades para que las empresas nacionales participen en su cadena de valor, desde la fabricación de componentes y el desarrollo de software hasta la integración de inteligencia artificial (IA) y la prestación de servicios con vehículos aéreos no tripulados (UAV), según expertos.

Un vehículo aéreo no tripulado rocía pesticidas en campos arroceros de la comuna de Hoa Hoi, provincia de Tay Ninh. (Foto: VNA)
Un vehículo aéreo no tripulado rocía pesticidas en campos arroceros de la comuna de Hoa Hoi, provincia de Tay Ninh. (Foto: VNA)

Durante un seminario sobre las perspectivas de este sector, celebrado hoy en Ciudad Ho Chi Minh en el marco del Foro Económico de Otoño 2026, Nguyen Thi Hai Hang, vicepresidenta de la Alianza de Economía de Baja Altitud de Vietnam (LAEP), destacó que el país ha desarrollado una red de empresas que participan en este ecosistema desde distintos ámbitos.

Algunas compañías se especializan en la fabricación de componentes y piezas para aeronaves no tripuladas, con el objetivo de ampliar su participación en las cadenas de suministro, mientras que varias empresas emergentes tecnológicas se centran en el desarrollo de software, la integración de IA y el diseño de soluciones para plataformas de UAV existentes, explicó.

En lugar de asumir el reto de investigar y fabricar aeronaves completas, las empresas pueden desarrollar soluciones tecnológicas acordes con sus capacidades y las necesidades reales del mercado, sostuvo.

Hai Hang señaló que, aunque Vietnam se ha fijado el objetivo de dominar las tecnologías centrales, alcanzarlo supone un desafío considerable frente a los países con mayor desarrollo tecnológico. Por ello, recomendó adoptar un enfoque adaptado a los recursos y las condiciones nacionales para evitar inversiones dispersas. A corto plazo, la prioridad debe ser aprovechar estas aplicaciones de forma segura y eficiente, generando beneficios económicos y valor añadido.

En cuanto a las aplicaciones prácticas, Bui Minh Phuong, subdirectora del Instituto de Desarrollo del Espacio Aéreo de Baja Altitud (ILASD), indicó que Vietnam no necesita crear un mercado completamente nuevo, sino aprovechar sectores que ya cuentan con una demanda efectiva. La agricultura de precisión, la supervisión de infraestructuras, la logística, la sanidad y la cartografía digital ofrecen condiciones favorables para el desarrollo de este sector.

En el delta del Mekong, por ejemplo, los UAV se utilizan desde hace más de una década en actividades agrícolas como la siembra, la fumigación y el control de plagas. En 2025, la región contaba con más de 3.000 drones agrícolas que operaban en una superficie aproximada de 1,5 millones de hectáreas. Su uso también se extiende a la supervisión de infraestructuras eléctricas, instalaciones energéticas y obras civiles complejas, especialmente en zonas de difícil acceso.

Según Minh Phuong, el valor económico de las actividades en el espacio aéreo de baja altitud no procede únicamente de la fabricación de aeronaves, sino también del desarrollo de software, el procesamiento y análisis de datos, la integración de sistemas, el mantenimiento y los servicios de operación.

A largo plazo, el objetivo es que las empresas pasen de suministrar equipos por separado a ofrecer servicios integrales que incluyan la planificación de vuelos, la operación, el procesamiento de datos y la elaboración de informes técnicos.

La representante del ILASD añadió que esta evolución requiere una coordinación eficaz entre la investigación, la producción, los servicios y las aplicaciones prácticas. También destacó la necesidad de desarrollar clústeres industriales que conecten a institutos de investigación, centros de formación, empresas tecnológicas, fabricantes, organismos estatales y clientes industriales.

Por su parte, Nguyen Van Thuat, subdirector del Departamento de Economía Digital y Sociedad Digital del Ministerio de Ciencia y Tecnología, subrayó la importancia de distinguir entre el éxito de una prueba piloto y el de la comercialización. Completar satisfactoriamente un vuelo de prueba no garantiza, por sí solo, la viabilidad de un modelo de negocio sostenible.

Para determinar si una solución puede ampliarse a gran escala, explicó, es necesario comprobar que responde a una demanda real, resuelve un problema concreto de la industria y cuenta con clientes dispuestos a pagar por el servicio. Además, debe demostrar una mayor eficiencia que los métodos tradicionales y cumplir los requisitos de seguridad y viabilidad necesarios para su aplicación a gran escala.

Los especialistas coincidieron en que la rentabilidad debe evaluarse a lo largo de todo el ciclo de vida de los equipos, incluidos los costes de adquisición, personal, baterías, mantenimiento, seguros y conectividad. Las oportunidades para las empresas vietnamitas abarcan no solo la fabricación de UAV, sino también los componentes, el software, las soluciones de IA, la integración de sistemas, el análisis de datos y los servicios operativos.

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