El 'caballo de flor de albaricoque', símbolo del arte vietnamita contemporáneo

Surgida a partir de un pequeño caballo de cerámica creado hace seis años, la serie de obras “caballo de flor de albaricoque” se ha convertido gradualmente en un símbolo artístico de profundo humanismo, que expresa la continuidad de la identidad vietnamita en el arte contemporáneo.

El “caballo de flor de albaricoque”, símbolo del arte vietnamita contemporáneo. (Foto: Nhan Dan)
El “caballo de flor de albaricoque”, símbolo del arte vietnamita contemporáneo. (Foto: Nhan Dan)

Inspirado en la presencia de la figura del caballo en la pintura, la escultura y los relieves populares, el artista vietnamita Le Huy concibió inicialmente un caballo esmaltado en verde bronce, de formas redondeadas y mirada inocente. Con el paso del tiempo y los cambios de la vida social, la obra fue adquiriendo mayor profundidad, hasta convertirse en un punto de convergencia de memoria, cultura, esperanza y deseos de bienestar.

El período de distanciamiento social provocado por la pandemia de la Covid-19 marcó un punto de inflexión en el proceso creativo. Cuando las actividades artísticas quedaron prácticamente paralizadas, Le Huy se replegó hacia su mundo interior, reflexionando sobre la cultura, la historia y el espíritu humano.

De ese proceso surgió la idea de incorporar a la obra la flor de albaricoque, símbolo de la primavera, de los comienzos y del buen auspicio, inspirado por un momento cotidiano en el que su hijo presionó accidentalmente un trozo de arcilla sobre la escultura y lo llamó “flor”.

El caballo de flor de albaricoque está estrechamente vinculado al espacio Lam Phong Studio, un modelo de estudio abierto fundado por Le Huy en 2015, donde materiales y técnicas tradicionales son reinterpretados desde una mirada contemporánea. La mayoría de las obras adoptan formas de animales simbólicos o juguetes, cercanos al público y portadores de mensajes culturales claros.

El elemento distintivo de la versión en laca de 2026 es la imagen de una cometa de latón suspendida sobre el lomo del caballo. Para el autor, la cometa no solo evoca un juego popular, sino también los recuerdos de la infancia a orillas del río Lo, y simboliza la libertad, la aspiración y la fe.

La combinación entre técnicas tradicionales y experimentaciones audaces, desde la laca y los materiales reciclados hasta la elaboración de una versión en miniatura en oro de 18 quilates, ha permitido que el caballo de flor de albaricoque trascienda la condición de una obra plástica aislada. Se trata de un recorrido que conecta al artista con los artesanos, al pasado con el presente, y reafirma la vitalidad perdurable de la cultura popular vietnamita en la vida contemporánea.

VNA
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