En la vida religiosa, la imagen del caballo también está presente con un significado sagrado. El templo Bach Ma, en Hanói, está vinculado a la leyenda del dios Long Do, quien ayudó al rey Ly Thai To a construir la Ciudadela Imperial de Thang Long.
En cambio, el nombre del Complejo Deportivo de Quan Ngua procede de una denominación popular, ya que en ese lugar existió antiguamente una zona de establos durante la época colonial francesa. Además, en la concepción oriental, “ngo” —otro término sino-vietnamita para el caballo— se asocia con la hora Ngo (de 11 a 13 horas), considerada el momento más caluroso del día, en relación con la idea del caballo como símbolo del Sol y del principio yang del fuego.
Si en la vida actual de la etnia Kinh el caballo se manifiesta principalmente en el lenguaje y los símbolos, en muchas regiones de minorías étnicas sigue siendo un medio de trabajo fundamental.
En las zonas montañosas del norte, en la Altiplanicie Occidental y en algunas áreas del sur, el caballo ayuda a transportar personas y cargas a través de terrenos escarpados. Según el investigador Dang Minh Tam, los caballos de esta región destacan por su gran memoria del camino, su resistencia y su valor como modelo de paciencia y capacidad de aguante.
El caballo también está profundamente ligado a la vida espiritual de diversas comunidades. El grupo étnico Nung Din en la provincia norteña de Lao Cai, mantiene la tradición de la danza del caballo de papel en distintos rituales, incluidos los funerales, como expresión de gratitud hacia los difuntos.
Entre los Mong, el caballo no solo sirve para el sustento diario, sino que también se asocia a la tradición de lucha y al espíritu comunitario. En la actualidad, las carreras de caballos organizadas durante festividades en Bac Ha (Lao Cai) o Tam Duong (de la provincia de Lai Chau) se han convertido en actividades culturales anuales que atraen a numerosos visitantes nacionales y extranjeros.