De forma cuadrada, en referencia simbólica a la tierra, el banh chung se elabora con arroz glutinoso, judías mungo, carne de cerdo y hojas de dong. Estos ingredientes, de uso común en la cocina tradicional, se combinan para dar lugar a un alimento con un fuerte significado cultural y espiritual en la vida familiar vietnamita.
Durante los días previos al Tet, la preparación del banh chung reúne a las familias y se convierte en una actividad colectiva que favorece la transmisión de tradiciones entre generaciones. Aunque en la actualidad muchas personas optan por adquirir el pastel ya preparado, su presencia continúa siendo indispensable en las celebraciones de esta festividad.
El banh chung también desempeña un papel relevante en las comunidades vietnamitas en el extranjero, donde se mantiene como un elemento de cohesión cultural.
En Sudáfrica, funcionarios y empleados de la Embajada de Vietnam, junto con representantes de otras instituciones, organizan anualmente actividades de elaboración de banh chung con motivo del Tet comunitario.
Estas jornadas tienen lugar en la sede diplomática vietnamita en Pretoria y reúnen a miembros de la comunidad en un ambiente de cooperación y convivencia. Una vez finalizada la cocción, el aroma característico del banh chung anuncia la proximidad del Tet, incluso a miles de kilómetros de Vietnam.
De este modo, el banh chung verde se mantiene como un símbolo vigente del Tet y de la identidad cultural vietnamita, tanto dentro del país como entre las comunidades connacionales en el exterior.