Convertir el patrimonio en motor del desarrollo

Hue capitaliza su identidad única como ciudad patrimonial para revitalizar sus tradiciones y transformar su legado cultural en productos y servicios que impulsen el progreso de la comunidad.

El número de turistas que visitan Hue aumenta considerablemente durante las vacaciones y los festivales.
El número de turistas que visitan Hue aumenta considerablemente durante las vacaciones y los festivales.

El Festival de Hue, el ao dai (traje tradicional vietnamita), el patrimonio cortesano, la gastronomía, los oficios tradicionales y las tecnologías fomentan un ecosistema de innovación que permite preservar la identidad local y, al mismo tiempo, generar medios de vida, dinamizar la atracción turística y crear nuevos motores de crecimiento sostenible.

Cuando el patrimonio se convierte en un ecosistema de industrias culturales

A lo largo de la historia de Hue, la cultura y el patrimonio nunca se han considerado valores constreñidos al pasado. La música cortesana, la arquitectura imperial, las festividades, el ao dai, la gastronomía, los oficios tradicionales y las artes populares están presentes en la vida contemporánea. De cara al futuro, el gran reto consiste en transformar esos valores en productos competitivos capaces de generar valor sin menoscabar la autenticidad del patrimonio.

Con un extraordinario inventario de ocho patrimonios reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Hue consolida su posición como un referente cultural de valor excepcional. En 2026, la agenda de la ciudad histórica impulsará con fuerza la moda, la industria cinematográfica y el turismo patrimonial basado en tecnologías digitales. Al mismo tiempo, potenciará elementos de su identidad, como el ao dai, el canto tradicional de Hue y las artes escénicas. Cabe destacar el cambio de enfoque, que pasa de "conservar lo que existe" a "conservar para desarrollar y desarrollar para conservar".

Convertir el patrimonio cultural en motor del desarrollo

Uno de los ejemplos más ilustrativos del legado patrimonial de Hue es el ao dai. De atuendo tradicional, ha pasado a articular toda una cadena vinculada al tejido, la confección, el bordado, el diseño, la fotografía, la comunicación y el turismo. Los “Conocimientos sobre la confección y el uso del Ao dai de Hue” fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, en consonancia con la intención de construir la marca “Hue, Capital del Ao dai”. De este modo, su valor no solo reside en el producto, sino también en toda la cadena creativa que lo sustenta, generando más empleos, medios de vida y oportunidades de mercado.

También la gastronomía de Hue tiene un gran potencial. Los platos de la cocina imperial y popular, los pasteles tradicionales de Hue y el bun bo Hue (sopa de fideos de arroz con carne de res al estilo de Hue), entre otros, pueden perfilarse como productos turísticos, obsequios, contenidos de comunicación y marcas. La aspiración de incorporarse a la Red de Ciudades Creativas de la Unesco en el ámbito de la gastronomía contribuirá a transformar esa ventaja cultural en competitividad.

Economistas e investigadores culturales consideran que la cuestión esencial radica en no desvincular las industrias culturales del patrimonio. Este debe constituir la base y la fuente de inspiración para la creatividad. El palacio Kien Trung, en la Ciudad Imperial de Hue, ilustra claramente este enfoque. Su restauración no solo le devolvió su estatus de joya arquitectónica, sino que lo convirtió en un espacio vivencial para los visitantes. De esta manera, el dinero destinado a salvar el monumento se multiplica al transformarse en un motor para el turismo, los servicios locales y la educación.

Según el Centro para la Conservación de Monumentos de Hue, los sitios patrimoniales de la ciudad recibieron en 2025 cerca de 3,2 millones de visitantes; los ingresos por entradas alcanzaron unos 18,2 millones de dólares y los servicios prestados en los monumentos generaron alrededor de 1,6 millones de dólares. Estas cifras muestran que cada visitante no solo rinde ingresos, sino también contribuye a crear recursos que se revierten en la conservación y en los medios de vida de artesanos, guías turísticos y trabajadores de los sectores de servicios, alojamiento y gastronomía.

El Festival de Hue sigue siendo uno de los principales motores del proceso. Tras más de dos décadas de consolidar su marca, esa cita se orienta hacia un modelo de festividades durante todo el año, con el propósito de mantener un flujo continuo de visitantes y vincular las actividades artísticas con los espacios patrimoniales. En el Año Nacional del Turismo 2025, Hue organizó más de 170 eventos y recibió alrededor de 6,3 millones de visitantes, un aumento interanual del 61,5 por ciento. Los ingresos superaron los 500 millones de dólares, un 64,4 por ciento más.

La tendencia se mantuvo en los primeros siete meses de 2026. La directora del Servicio de Turismo de la ciudad, Tran Thi Hoai Tram, informó que Hue recibió alrededor de 5,1 millones de visitantes, un aumento interanual del 26,9 por ciento. De ellos, cerca de 1,6 millones fueron extranjeros, mientras los ingresos turísticos pasaron 465 millones de dólares. El sector de servicios continúa siendo un importante motor de la economía municipal. Tales cifras revelan que los grandes acontecimientos culturales refuerzan el atractivo del destino y tienen efectos multiplicadores en el alojamiento, la restauración, el transporte, las compras, las artes y la comunicación. De este modo, el Festival y los productos patrimoniales se han consolidado como componentes de una dinámica económico-cultural propia de la ciudad.

Hue aspira a aprovechar las ventajas de su condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad para alcanzar los objetivos de crecimiento económico en la nueva etapa.
Hue aspira a aprovechar las ventajas de su condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad para alcanzar los objetivos de crecimiento económico en la nueva etapa.

De los productos culturales a los recursos para el crecimiento

Si el Festival de Hue genera un “flujo de visitantes”, el ao dai crea un “flujo de productos” y el patrimonio cortesano un “flujo de experiencias”.

La transformación digital ha abierto para Hue un espacio de desarrollo que trasciende los límites geográficos. La ciudad se propone aplicar tecnologías de realidad virtual y aumentada, mapas digitales, sistemas inteligentes de audioguía, entradas electrónicas y turismo patrimonial digital; al mismo tiempo, impulsa la construcción de un ecosistema de datos para las industrias culturales, plataformas de promoción digital y mecanismos de conexión empresarial.

El director del Centro para la Conservación de Monumentos de Hue, Hoang Viet Trung, afirmó que esta orientación está vinculada al objetivo de convertir a Hue en una ciudad patrimonial emblemática. En medio de la aspiración de alcanzar un crecimiento del Producto Regional Bruto de al menos el 10 por ciento en 2026, la ciudad cuenta con la ventaja de sus ocho excelsos patrimonios y la voluntad convertirlos en activos, transformando los valores culturales en productos, servicios, empleos e ingresos.

Economistas acotan que la ciudad aún carece de una base de datos integral sobre empresas, artesanos, espacios creativos y productos culturales; faltan empresas tractoras, centros de creatividad y mecanismos de apoyo al emprendimiento; y persisten limitaciones en la aplicación del comercio electrónico y la distribución de contenidos digitales.

De superarse esas limitaciones, un patrimonio digitalizado puede convertirse en material educativo, producto de turismo en línea, obra cinematográfica, videojuego, exposición virtual o producto comercial digital. Por ejemplo, los motivos decorativos de la corte pueden incorporarse a la moda, el diseño gráfico y suvenires; las historias del pasado pueden transformarse en guiones cinematográficos, y los platos tradicionales en marcas.

Para ello Hue necesita construir un ecosistema de industrias culturales en el que el Estado cree las condiciones institucionales y de infraestructura; las instituciones culturales garanticen la autenticidad; los investigadores aporten conocimiento; los artistas y diseñadores creen productos; las empresas organicen la producción y distribución; la tecnología amplíe los mercados; y la comunidad sea el sujeto que preserve el patrimonio y se beneficie de él.

Según el profesor asociado y doctor Tran Dinh Thien, exdirector del Instituto de Economía de Vietnam y miembro del Consejo Consultivo Nacional de Políticas Financieras, por su densidad patrimonial, Hue debe definir un modelo de crecimiento con identidad: desarrollar la economía sin sacrificar el patrimonio; crear productos que cuenten la historia local; aprovechar los valores culturales y destinar más recursos a la conservación y a los medios de vida de la población.

Para ello, Hue necesita desarrollar espacios creativos, atraer empresas de los ámbitos del cine, la música, la moda, la gastronomía y los contenidos digitales; formar recursos humanos, proteger los derechos de propiedad intelectual, ampliar los mercados e intensificar los vínculos nacionales e internacionales. El objetivo de crear un espacio o complejo de industrias culturales que conecte a empresas, artistas, diseñadores, centros de formación, inversores y comunidades es un paso insoslayable.

Sobre la base del rico legado histórico y cultural de la antigua capital, Hue puede perfilar un modelo propio de desarrollo: avanzar hacia la modernidad sin alejarse de la tradición, acelerar el crecimiento sin sacrificar el patrimonio y profundizar su integración internacional sin perder su identidad cultural. El desarrollo de las industrias culturales como sector económico permitirá conectar el patrimonio, las personas, la creatividad y el mercado, y transformar los valores transmitidos de generación en generación en recursos para el futuro.

Todo lo antes expuesto argumenta que el arraigo cultural de Hue puede transformarse en una fuente de crecimiento, con el patrimonio como fundamento, la creatividad como chispa, las personas como el fin último y las industrias culturales como una de las fuerzas impulsoras del desarrollo sostenible.

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