Autobuses, metro y medios ecológicos como vehículos eléctricos y bicicletas están consolidándose como hábitos de transporte civilizado, especialmente en un contexto de volatilidad de los precios del combustible.
Entre los jóvenes, el metro y los autobuses eléctricos destacan no solo por su eficiencia, sino también por ofrecer una experiencia moderna y atractiva, acorde con nuevas demandas estéticas y emocionales. Mientras tanto, muchos estudiantes optan por el autobús para ahorrar costos y evitar la contaminación, valorando su puntualidad y comodidad. Por su parte, los adultos mayores tienden a utilizar vehículos eléctricos como alternativa económica y sostenible.
Este cambio responde también a la mejora de la infraestructura urbana, con nuevas líneas ferroviarias y sistemas de autobuses modernos, que han impulsado significativamente el uso del transporte público en la capital.
El transporte público en Hanói continúa consolidándose gracias a una mayor sincronización del sistema y al impacto del aumento de los precios del combustible. En los dos primeros meses de 2026, los autobuses transportaron 68,3 millones de pasajeros (99 por ciento interanual), mientras que el metro alcanzó 3,1 millones, un incremento del 4,6 por ciento. Tras el ajuste al alza del precio de los combustibles en marzo, la demanda siguió creciendo, con unos 71 mil pasajeros diarios en las líneas ferroviarias urbanas y más de 92 mil en autobuses.
Pese a estos avances, expertos consideran necesario acelerar la expansión de la red de metro y mejorar la conectividad con soluciones como bicicletas públicas. Las autoridades municipales planean desarrollar hasta 100 km de metro para 2030 y 301 km para 2035, con el objetivo de que el transporte público cubra al menos el 30 por ciento de la demanda en 2030 y el 40 por ciento en 2035.
La transición hacia el transporte público refleja no solo un cambio de movilidad, sino también de mentalidad, orientado a una ciudad más limpia, moderna y sostenible.