La ceremonia, celebrada esta mañana en el Parque de alta tecnología de Hoa Lac en Hanói, contó con la presencia del secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), To Lam, y el primer ministro Pham Minh Chinh. El evento simboliza un avance cualitativo para la nación, que por primera vez desarrollará capacidad doméstica completa para la fabricación de chips, completando así un eslabón clave que hasta ahora faltaba en su cadena de producción nacional.
El proyecto, asignado por el Ministerio de Defensa y ejecutado por el Grupo Militar de Industria y Telecomunicaciones de Vietnam (Viettel), abarca un área de 27 hectáreas. Su objetivo es establecer una infraestructura nacional para la investigación, diseño, prueba y producción de semiconductores, destinados a sectores estratégicos como telecomunicaciones, aeroespacial, Internet de las Cosas (IoT), automoción, dispositivos médicos y automatización.
El teniente general Tao Duc Thang, presidente y director general de Viettel, anunció que la fábrica completará su construcción y recibirá la transferencia de tecnología para fines de 2027, iniciando la producción de prueba ese mismo año. Entre 2028 y 2030, se perfeccionarán y optimizarán los procesos para cumplir con los estándares mundiales de la industria.
En su discurso, el primer ministro Pham Minh Chinh enfatizó el significado estratégico del proyecto, que va más allá de una simple inversión.
“Este chip, aunque pequeño, determina capacidades clave y tiene una dimensión estratégica para cada país en múltiples aspectos: capacidad económica, industrial, de defensa y seguridad, y posición nacional”, declaró.
Señaló que la industria mundial de semiconductores, valorada en 2,3 billones de dólares, ha trascendido lo económico para convertirse en una cuestión de geopolítica y seguridad nacional, así como en un símbolo del poder tecnológico.
El primer ministro recordó que el Partido y el Estado de Vietnam han identificado consistentemente a los semiconductores como un campo de avance crucial, estableciendo marcos políticos y estratégicos claros, como la Estrategia de Desarrollo de la Industria de Semiconductores hasta 2030 con visión hacia 2050.
Estos esfuerzos ya han dado frutos, con Vietnam emergiendo como un centro global de empaquetado y prueba de chips (tercer exportador mundial a EE.UU.) y atrayendo a gigantes tecnológicos como Intel, NVIDIA, Samsung, Qualcomm y, recientemente, ASML.
Para garantizar el éxito del proyecto, el primer ministro emitió instrucciones específicas a los Ministerios y a la ciudad de Hanói. Ordenó al Ministerio de Defensa y a Viettel garantizar el progreso y la calidad, al Ministerio de Ciencia y Tecnología impulsar la investigación y la transferencia de tecnología, y al Ministerio de Finanzas asignar los recursos necesarios. También orientó a las autoridades de Hanói entregar rápidamente el terreno y asegurar la infraestructura de apoyo.
Mirando hacia el futuro, el primer ministro estableció metas ambiciosas para 2030: al menos 100 empresas de diseño de chips en el país, que la primera fábrica de semiconductores esté en pleno funcionamiento, y alrededor de 10 instalaciones de ensamblaje, empaquetado y prueba. Además, el objetivo es formar a más de 50 mil ingenieros y licenciados en el campo para ese año, impulsando los ingresos de la industria nacional de semiconductores por encima de los 25 mil millones de dólares anuales.
Reconociendo los desafíos inherentes a esta industria de alta complejidad y disciplina, el primer ministro pidió un enfoque integral y acciones coordinadas que combinen el papel facilitador del Estado, la capacidad ejecutiva de las empresas como Viettel, la creatividad de los científicos y una cooperación internacional amplia y sustancial.
Con la ceremonia de hoy, Vietnam da un paso decisivo para pasar de participar en la cadena de valor global de semiconductores a dominar un eslabón fundamental, consolidando su camino hacia la autonomía tecnológica y una mayor posición en la era digital.