De acuerdo con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la estrategia nacional para el desarrollo de UAV se articula en cuatro ejes principales: concebir estos sistemas como una industria integral capaz de transformar el transporte en el espacio aéreo de baja altitud; promover su uso dual en aplicaciones civiles y de defensa; dominar las tecnologías de diseño y fabricación; y aplicar un modelo en el que el Estado orienta el desarrollo mientras las empresas desempeñan un papel central, con vistas a la competitividad global.
La estrategia identifica además tres áreas prioritarias de aplicación: la agricultura inteligente -incluyendo monitoreo, fumigación y siembra-, la logística -con entregas automatizadas y conexión de zonas remotas- y las ciudades inteligentes, con usos en supervisión del tráfico, monitoreo ambiental y operaciones de rescate. Asimismo, los UAV se desplegarán en sectores como energía e infraestructuras, defensa y seguridad, así como en zonas de prueba tecnológica.
Varias localidades han iniciado ya proyectos piloto. La provincia de Dien Bien ha elaborado un plan para experimentar el desarrollo de la economía de baja altitud basada en UAV, mientras que Ciudad Ho Chi Minh ha autorizado ensayos de estos dispositivos con el fin de promover la innovación y perfeccionar el marco regulatorio.
En Hanosi, la Ley de la Capitalidad (enmendada), aprobada por la Asamblea Nacional el 23 de abril de 2026, introduce por primera vez el concepto de economía de baja altitud como un nuevo ámbito de gestión del espacio, equiparable al espacio subterráneo. Este marco abarca actividades por debajo de los 1.000 metros, incluyendo transporte urbano con vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), logística mediante UAV, servicios médicos y de rescate, turismo aéreo, levantamientos inteligentes y ecosistemas tecnológicos asociados.
La capital vietnamita prevé una implementación gradual y controlada, iniciando con mecanismos sandbox que permitan la prueba de servicios civiles con UAV y soluciones de logística inteligente. Este enfoque contempla estrictos estándares de seguridad, una gestión descentralizada del espacio aéreo de baja altitud y evaluaciones independientes para garantizar eficacia y seguridad.
Según expertos, la economía de baja altitud abre la puerta a la creación de un nuevo ecosistema que no se limita a la fabricación de UAV, sino que incluye el desarrollo de sensores, plataformas de gestión de vuelos, cartografía digital en 3D y servicios asociados.
En un contexto de crecimiento acelerado del mercado global, Vietnam se encuentra en una posición favorable para integrarse en este sector, fortalecer sus capacidades tecnológicas y promover un crecimiento sostenible.