Según el ministro de Ciencia y Tecnología, Nguyen Manh Hung, la IA es una tecnología con fuerte capacidad de expansión que impacta profundamente en la estructura económica y en los métodos de gobernanza nacional.
La promulgación de la ley busca crear un marco jurídico que impulse el desarrollo de la IA al tiempo que gestione sus riesgos, garantizando el principio de que las decisiones finales en asuntos relevantes sigan bajo responsabilidad humana.
La normativa clasifica los sistemas de IA en tres niveles de riesgo: alto, medio y bajo. Los proveedores deben realizar la autoevaluación antes de su puesta en funcionamiento; en caso de duda, pueden solicitar el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Para los sistemas de alto riesgo, los proveedores deben garantizar mecanismos de supervisión e intervención humana, así como elaborar y conservar expedientes técnicos y registros operativos necesarios para la evaluación de la conformidad y la inspección posterior.
El suministro de información deberá ser proporcional al objetivo de la verificación y no revelar secretos comerciales. Los usuarios deberán cumplir los procedimientos técnicos y medidas de seguridad, sin alterar ilícitamente las funciones del sistema.
El mecanismo de control se diseña en función del nivel de riesgo. En consecuencia, los sistemas de alto riesgo estarán sujetos a inspecciones periódicas o cuando existan indicios de infracción; los de riesgo medio serán supervisados mediante informes, inspecciones selectivas o evaluaciones independientes; y los de bajo riesgo serán revisados cuando surjan incidentes o reclamaciones, o cuando sea necesario para garantizar la seguridad. Los sistemas en funcionamiento antes de la entrada en vigor deberán cumplir las disposiciones en un plazo de 18 meses en los sectores de salud, educación y finanzas, y de 12 meses en los demás ámbitos.
La cartera de Ciencia y Tecnología elabora un proyecto de decisión del Primer Ministro para promulgar la lista de sistemas de IA de alto riesgo, con criterios claros y transparentes. Se considerarán de alto riesgo aquellos cuyos resultados influyan de manera significativa en decisiones que afecten derechos e intereses legítimos; cuya desviación pueda causar consecuencias graves; que tengan amplio alcance de aplicación; o cuyos riesgos no puedan controlarse plenamente mediante otras normas.
La ley también exige que los sistemas que interactúan directamente con personas permitan a los usuarios reconocer dicha interacción. Los contenidos generados por IA deberán contar con marcas legibles por máquina; cuando puedan inducir a error sobre la autenticidad de hechos o personas, deberán notificarse claramente y etiquetarse de forma visible, incluso en casos de simulación de apariencia o voz.
Un capítulo específico aborda el desarrollo de infraestructuras y la soberanía nacional en IA. Las organizaciones y personas que investiguen y dominen tecnologías fundamentales de IA recibirán incentivos; las pequeñas y medianas empresas contarán con apoyo en costos, capacitación y acceso al mercado.
Mientras tanto, los productos y servicios nacionales de IA tendrán prioridad de uso conforme a la legislación sobre licitaciones. Asimismo, se promoverá la formación de recursos humanos en IA mediante la integración de contenidos sobre inteligencia artificial, competencias digitales y ética tecnológica en los programas educativos.
El 3 de marzo de 2026, el viceprimer ministro Nguyen Chi Dung firmó la Decisión 367/QD-TTg que aprueba el plan de implementación de la ley, definiendo tareas, plazos y responsabilidades de los organismos competentes para garantizar su aplicación eficaz y coherente.
La promulgación de la ley y su plan de ejecución contribuyen a perfeccionar el marco jurídico sobre IA en Vietnam, sentando bases para la gestión de riesgos, el fomento de la innovación y el desarrollo del ecosistema nacional de inteligencia artificial.