La circular entró en vigor el 10 de marzo de 2026.
El Marco de Ética Nacional para la IA establece los requisitos que deben cumplir las organizaciones e individuos durante el proceso de investigación, desarrollo e implementación de sistemas de inteligencia artificial. En particular, el desarrollo y uso de la IA deben garantizar la seguridad, confiabilidad y la ausencia de daños a la vida, salud, honor, dignidad y bienestar espiritual de las personas.
Las organizaciones e individuos tienen la responsabilidad de diseñar sistemas seguros desde su concepción, identificando de antemano posibles escenarios dañinos y estableciendo medidas preventivas adecuadas. Asimismo, deben establecer criterios de calidad para los datos, modelos y resultados, desarrollando mecanismos internos de prueba, validación y verificación antes de implementar cualquier sistema.
El marco ético también exige garantizar el control y la capacidad de intervención humana sobre todas las decisiones y comportamientos de los sistemas de IA, en función del nivel de impacto del sistema. Además, las organizaciones e individuos deben establecer mecanismos para recibir retroalimentación, detectar errores y corregirlos, así como contar con planes de contingencia para casos de funcionamiento incorrecto o uso indebido del sistema.
Se deben aplicar medidas de protección de la seguridad del sistema para prevenir, detectar y detener intrusiones, toma de control, envenenamiento de datos o modelos, ataques adversarios, explotación de vulnerabilidades, filtración de datos o abuso de los sistemas de IA, garantizando la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, modelos, algoritmos e infraestructura relacionada.
El Marco de Ética Nacional para la IA también establece la obligación de respetar los derechos humanos y ciudadanos, garantizando equidad, transparencia y no discriminación en el desarrollo y uso de la IA. Las organizaciones e individuos deben aplicar medidas de revisión adecuadas para asegurar que los sistemas de IA no vulneren la privacidad, los datos personales, el derecho de acceso a la información, el derecho a la igualdad de trato y otros derechos legales.
Asimismo, deben identificar y mitigar los sesgos en los datos, modelos y operaciones, considerando plenamente el impacto en grupos vulnerables como niños, ancianos, personas con discapacidad y otros colectivos desfavorecidos. Las organizaciones e individuos también deben informar adecuadamente sobre el uso de la IA, proporcionando información razonable sobre los objetivos, alcance, datos, forma general de operación y limitaciones del sistema, evitando crear malentendidos sobre sus capacidades.
El marco ético nacional fomenta el desarrollo y la aplicación de la IA orientada a promover el interés social, el desarrollo inclusivo y sostenible. Las organizaciones e individuos deben considerar el consumo energético, los recursos computacionales y el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida del sistema, priorizando soluciones técnicas y procesos operativos que ahorren energía y reduzcan emisiones. El diseño de los sistemas de IA debe ser acorde con las normas éticas sociales y la identidad cultural vietnamita, evitando generar contenidos estigmatizantes, discriminatorios o que afecten al interés comunitario.
El marco también incentiva la innovación y la responsabilidad social en la investigación, desarrollo y aplicación de la IA. Se alienta a las organizaciones e individuos a realizar pruebas piloto y expandir las aplicaciones de IA de manera responsable, promoviendo la investigación abierta y el intercambio de conocimiento conforme a la legislación vigente, protegiendo al mismo tiempo los derechos de propiedad intelectual.
El Marco de Ética Nacional para la IA será revisado y actualizado periódicamente cada tres años, o cuando se produzcan cambios significativos en la tecnología, la legislación o las prácticas de gestión.
La promulgación de este marco contribuye a concretar las orientaciones de la Resolución 57-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo científico-tecnológico, la innovación y la transformación digital nacional, así como la Ley de Inteligencia Artificial, que entró en vigor el 1 de marzo de 2026.