En la reunión, To Lam destacó que esta es una tarea política importante para la construcción del Partido y del sistema político, destinada a evaluar la forma en que se ejerce el liderazgo y el poder, así como la capacidad de convertir las líneas y orientaciones en acciones y resultados concretos. El objetivo no consiste únicamente en elaborar un informe o emitir nuevos documentos, sino en identificar correctamente los obstáculos que afectan la eficacia del liderazgo y proponer orientaciones y mecanismos capaces de generar cambios en la nueva etapa.
El líder exigió que el balance se base en la Resolución 28-NQ/TW y evalúe de manera integral y sustancial los resultados en todo el país, especialmente después de la reorganización del aparato estatal. El informe no debe limitarse a contabilizar documentos, reuniones o modelos, sino aclarar los cambios reales en los métodos de liderazgo, la calidad de la coordinación, la eficacia de la implementación y el grado de beneficio de la población; asimismo, debe señalar los aspectos que no han alcanzado los objetivos, las causas y las responsabilidades correspondientes.
Tras reconocer los avances logrados mediante la implementación de la Resolución 28-NQ/TW, To Lam señaló también varias deficiencias, como la proliferación de documentos; la falta de claridad en tareas, productos, plazos y responsabilidades; la solicitud de opiniones sobre asuntos que corresponden a las competencias propias o, en algunos casos, una intervención excesiva en la gestión y administración; y debilidades en la previsión, la retroalimentación de políticas y la evaluación de resultados.
El espíritu central consiste en mantener firmes los fundamentos ideológicos, los principios organizativos y el papel de liderazgo del Partido, al tiempo que se impulsa una renovación profunda para ejercer un liderazgo más correcto, preciso, cercano, científico, democrático y eficaz.
El Partido debe ejercer un liderazgo integral sin sustituir a los órganos competentes; mantener la unidad y el centralismo democrático, fomentando al mismo tiempo la iniciativa; fortalecer la descentralización junto con un estricto control del poder; y vincular las orientaciones políticas con su implementación y con la responsabilidad por los resultados finales.
El máximo dirigente pidió definir claramente las prioridades de la renovación, tomando la organización de la implementación como avance decisivo y los resultados sustanciales como criterio de evaluación. Para 2030, se deberá consolidar firmemente un estilo de liderazgo vinculado a objetivos, productos, resultados y responsabilidades; para 2045, desarrollar los métodos de liderazgo y ejercicio del poder del Partido hacia un nivel avanzado, científico, democrático, basado en el Estado de derecho, moderno y altamente adaptable.
De acuerdo con To Lam, para alcanzar estos objetivos, es necesario unificar la percepción y la acción sobre el liderazgo y el ejercicio del poder; estandarizar el ciclo de formulación, promulgación, institucionalización, implementación y ajuste de las orientaciones políticas; renovar el trabajo ideológico, de comunicación y movilización, promoviendo una democracia sustancial y fortaleciendo los vínculos con la población.
También se debe renovar la organización y el trabajo de personal conforme al nuevo modelo institucional; reforzar la inspección, supervisión y control del poder con un enfoque preventivo y de alerta temprana; promover la responsabilidad ejemplar y una cultura de integridad y servicio al pueblo; mejorar la capacidad de investigación, previsión, asesoramiento estratégico y gestión de riesgos; e impulsar la transformación digital dentro del Partido.
El mandatario afirmó que la renovación de los métodos de liderazgo y ejercicio del poder del Partido es una tarea permanente. Lo fundamental no es solo contar con orientaciones correctas, sino implementarlas de manera rigurosa y hasta el final, generando cambios claros mediante resultados concretos; mantener firmes los principios y, al mismo tiempo, impulsar decididamente la renovación; ejercer un liderazgo integral sin intervenir ni sustituir a los órganos competentes, y descentralizar las competencias sin relajar la inspección y la supervisión.