La inauguración tuvo lugar la noche del 11 de junio en el cine Saint-André des Arts, marcando el inicio de una gira de proyecciones y encuentros cinematográficos que recorrerá varias ciudades europeas hasta el 5 de julio.
Uno de los elementos más destacados del festival es el protagonismo de las nuevas generaciones. Las 25 obras seleccionadas fueron realizadas íntegramente por jóvenes cineastas menores de 30 años, incluidos numerosos autores menores de 18. La propia organización del evento también está liderada por adolescentes vietnamitas y de origen vietnamita residentes en distintos países, con edades comprendidas entre los 14 y 20 años, vinculados al proyecto artístico internacional TOUCHER ARTS.
De entre más de 100 propuestas, el comité organizador eligió 25 cortometrajes para su exhibición en 14 proyecciones programadas en París y Lorient (Francia), Praga (República Checa) y Bruselas (Bélgica). Las obras ofrecen una mirada diversa y contemporánea sobre la cultura y la vida en Vietnam, desde artistas de ópera tradicional “Tuong” que preservan su oficio, hasta mujeres de la etnia Ta Oi que mantienen vivo el tejido tradicional, pasando por iniciativas de alfabetización en zonas montañosas y recorridos sensoriales por Hanói.
Antes del festival, el programa fue presentado en más de 35 centros educativos —entre escuelas secundarias, colegios y universidades— en todo el país, involucrando a más de 10 mil estudiantes en procesos de creación audiovisual. Según la organización, esta iniciativa es fruto de casi un año de trabajo conjunto con instituciones educativas, con el objetivo de animar a los jóvenes a contar historias sobre Vietnam a través del lenguaje cinematográfico.
Hoang Thu Trang, representante del comité organizador, destacó la positiva acogida del público internacional. Aunque los cortometrajes presentan un estilo aún incipiente y no alcanzan el nivel técnico de producciones profesionales, subrayó que su valor reside en la autenticidad narrativa, que permite mostrar un Vietnam joven, colorido y genuino.
Por su parte, Dinh Ngoc Duc, director del Centro Cultural de Vietnam en Francia, señaló que las imágenes de la vida cotidiana vietnamita, al ser narradas en lenguaje cinematográfico, se convierten en relatos profundamente emotivos que ayudan a la diáspora a reconectar con sus raíces y permiten al público internacional comprender mejor la riqueza cultural del país.
Los miembros del jurado internacional también destacaron la frescura de la mirada de las nuevas generaciones. En particular, varias obras realizadas por estudiantes de secundaria superaron las expectativas en términos de narrativa y sensibilidad cinematográfica.
Viet Culture in Motion no se presenta únicamente como un festival de cine, sino como una plataforma que demuestra la capacidad de las nuevas generaciones vietnamitas para actuar como embajadores culturales, llevando las historias del país al mundo a través del lenguaje creativo del séptimo arte.