El lugar del evento forma parte del complejo de reliquias de Casa Comunal y Pagoda de Van Phuc, declarado en 1992 Reliquia Histórico-cultural Nacional y en 2024 como Atracción turística. Más que guardar diversos valores de tiempos ancestrales, el recinto sigue hoy como sede de actividades comunitarias y festividades de larga data.
La costumbre de hermanamiento entre Van Phuc y Nga My se ha traspasado de generación en generación, manteniéndose viva tanto en la memoria colectiva como en las prácticas culturales diarias. A través de mil años, se ha erigido como un imperecedero símbolo de la cohesión social y la fraternidad de los vietnamitas.
Inspiradas en tal tradición, celebridades nacionales, con la ayuda de dignatarios y pobladores de ambas aldeas, investigaron con meticulosidad genealogías, decretos reales, textos en Han Nom (alfabeto que escribe el vietnamita utilizando caracteres chinos) y estudios científicos sobre la costumbre.
A partir de datos y materiales históricos concibieron un espectáculo de gran profundidad cultural y valor estético compuesto de cuatro capítulos. Evoca los primeros momentos de asentamiento de los aldeanos, su gestión de riego y protección de la ciudadela imperial, Thang Long, hasta la formación de dicha costumbre de aliarse y el proceso de preservar y transmitirla en la vida contemporánea.
Cabe destacar que la historia de Van Phuc-Nga My se narra a través de simbologías, en vez de cronologías o ilustraciones de etapas concretas. El río representa la fuente de la vida, el dique alude a la voluntad comunitaria y el bambú denota la vitalidad de la cultura nacional, mientras la tradición de hermanamiento es una suerte de enlace entre el pasado y el presente.
El diseño del escenario estuvo a cargo de artistas del Teatro Nacional de Artes de Vietnam, quienes también utilizaron con excelencia la danza para retratar el arduo trabajo, la cohesión comunitaria y la belleza de las aldeas vietnamitas.
Importantes escenas como las que recrean la construcción del dique, la edificación de aldeas, festivales y rituales de alianza entre ambas aldeas, conservaron su magnitud y a la vez transmitieron la sencillez típica del delta del Norte de Vietnam.
La música fue otro factor encomiable en el programa gracias a composiciones que fusionaron elementos del folclore septentrional y de la épica, o a inmortales canciones en honor a la Patria interpretadas por famosos vocalistas.
Amén de ser una representación artística, el evento reflejó el diálogo intergeneracional con imágenes de ancianos entregando a niños el símbolo de la alianza de sus aldeas, el ritual de hermanar a Van Phuc y Nga My, protagonizado por el bambú, o el canto a dúo entonado por naturales de ambos caseríos.
El periodista y novelista Luc Huong, director general del proyecto, compartió que ha sido su mayor motivo de orgullo convocar a una nutrida participación de artistas y pobladores de todas las edades, lo cual desvaneció el límite entre los profesionales y la audiencia.
El hecho de que los aldeanos, verdaderos propietarios del patrimonio, su unieran en el escenario por el referido milenio fue la mejor manera de traspasar valores, apreció.
Agregó que el evento no solo fue una muestra de tributo al pasado, sino también constata el compromiso de las actuales generaciones de Van Phuc y Nga My con la conservación y la promoción del manantial cultural legado por sus antepasados.