Nhan Dan: El dinamismo actual de la Asociación Estratégica Integral Vietnam-Rusia se atribuye en parte a los frecuentes contactos entre altos dirigentes de los dos países. ¿Cómo relacionaría usted esto con la próxima visita de Estado del secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam?
Viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko: El presidente Vladímir Putin ha enfatizado que Vietnam es un socio confiable y de larga data de nuestro país. Las relaciones binacionales se basan en una tradición de amistad y apoyo mutuo. Los contactos regulares y llenos de confianza al más alto nivel juegan un rol cardinal.
En junio de 2024 se alcanzó un hito trascendental con la adopción de una declaración conjunta destinada a profundizar la Asociación Estratégica Integral, en la cual fueron delineadas las directrices de la cooperación para los años venideros. Este ímpetu se mantuvo en 2025 a través de una conversación entre el presidente Putin y el secretario general del Partido Comunista, To Lam.
Más tarde, el 2026 fue declarado Año de Cooperación Científica y Educativa Rusia-Vietnam, un terreno que siempre ha enlazado a los dos pueblos con experiencias únicas de cooperación.
Por tanto, la visita de Estado del secretario general del Partido Comunista y presidente To Lam cobra un significado estratégico. No solo consolida la frecuencia de los contactos bilaterales, sino que también busca impulsar la cooperación en comercio y economía, ciencia, tecnología, relaciones humanitarias y educación, que son las prioridades del año temático en cuestión.
Estoy convencido de que la visita será un jalón en el fortalecimiento de las relaciones estratégicas Rusia-Vietnam.
Nhan Dan: ¿Podría comentar el estado actual y el potencial de la cooperación bilateral en ciencia, tecnología e innovación? ¿Qué medidas sugiere adoptar para convertir ese ámbito en un nuevo motor de las relaciones bilaterales?
Viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko: Moscú y Hanói comparten un firme interés en colaborar en los ámbitos de la ciencia y la educación. El Comité de Cooperación en Educación, Ciencia y Tecnología opera con eficacia, al tiempo que sesiona periódicamente el Comité Intergubernamental para la cooperación comercial, económica y científico-técnica.
El Centro Tropical Rusia-Vietnam constituye una plataforma pionera en la investigación conjunta y ya se aprobó su estrategia de desarrollo hasta 2035. Alrededor de 60 organismos rusos respaldan el trabajo de este centro de investigación; destacan entre ellos el Instituto Kurchátov, diversas áreas del Ministerio de Educación y Ciencia, y el Servicio Federal de Vigilancia para la Protección del Consumidor y el Bienestar Humano.
Pondría énfasis en el ámbito marítimo. Científicos rusos y vietnamitas llevan a cabo desde 2018 expediciones a bordo de los buques de investigación Akademik Oparin y Akademik Lavrentyev. Una hoja de ruta para la cooperación en investigación científica marina de 2026 a 2035 fue rubricada en diciembre pasado. A este despliegue se sumó recientemente el buque Profesor Gagarinsky, que tras ser cedido por Moscú al Centro Tropical realizó su primera campaña de campo recorriendo y analizando los ecosistemas litorales del país indochino.
También marcha con buen rumbo la provisión de fondos para proyectos conjuntos. El Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia y la Fundación Rusa para la Ciencia organizan concursos anuales y han seleccionado decenas de proyectos potenciales de ciencia de los materiales, biotecnología, ecología, acuicultura y energías renovables.
Confío en que aún existe un enorme potencial sin explotar al respecto. En primer lugar, las partes deben ampliar los patrocinios para la investigación conjunta y convertir en un mecanismo anual el de competir por los financiamientos, aplicable para científicos de ambos países.
En segundo lugar, han de promover los intercambios académicos y la cooperación en formación de recursos humanos mediante la coalición de universidades especializadas en técnica.
En tercer lugar, hace falta incorporar a la cooperación ramas de alta tecnología e innovación como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y las energías renovables.
Por supuesto, debemos seguir fortaleciendo los marcos de cooperación entre las universidades e instituciones de ambos países, cuyos acuerdos en vigencia pasan de 500.
Nhan Dan: ¿Cuáles son los rubros y modelos de cooperación más prometedores para elevar las transacciones comerciales a la altura de los lazos políticos?
Viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko: En octubre se conmemorará el décimo aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Económica Euroasiática y Vietnam. Los aranceles sobre las exportaciones de los miembros de esta alianza al mercado vietnamita fueron reducidos al uno por ciento (desde el 9,5 en 2015), y sobre las importaciones al dos por ciento (desde el 9,7 en 2015).
Rusia sigue aumentando sus ventas a Vietnam en ciertos campos, parcialmente gracias a la liberalización arancelaria según el mismo tratado. El año pasado registró récords en el rubro de fertilizantes, que se disparó 87 por ciento interanualmente, y de carne porcina, con 30,9 por ciento. Los envíos en los renglones de energía y polímeros también mostraron un crecimiento constante.
El período transitorio del Tratado ha finalizado y sus posibilidades respecto al crecimiento exponencial del comercio han sido aprovechadas. Ello plantea la necesidad de establecer nuevas plataformas al servicio del comercio y las inversiones bidireccionales, la cual se refleja en el Plan de Cooperación Integral Rusia-Vietnam hasta 2030. El documento, suscrito en 2025, estipula como meta un intercambio comercial ascendente a 15 mil millones de dólares.
El impulso del comercio bilateral no debe limitarse a las exportaciones, sino abrirse a la tecnología y la producción. Aunque identificamos múltiples sectores con potencial de crecimiento, la verdadera clave está en ampliar la cooperación industrial. Este enfoque genera un beneficio mutuo directo: permite a Vietnam avanzar hacia su meta de soberanía tecnológica y, al mismo tiempo, ayuda a Rusia a diversificar e incrementar sus exportaciones.
El primer sector es la energía y la fabricación de maquinaria energética. Se trata de un área tradicional de cooperación cuyo potencial va mucho más allá de los proyectos en curso. Abarca no solo el petróleo y el gas, sino también equipamientos energéticos, mallas eléctricas, la generación de electricidad, los servicios y la localización de la producción.
El segundo campo es el transporte ferroviario y el metro, algo particularmente prometedor ahora que Vietnam planea desarrollar su infraestructura de tráfico urbano y ferroviario. Las empresas rusas poseen capacidades no solo en la fabricación de locomotoras y vagones, sino también en el diseño, la construcción, la electrificación, la señalización, la automatización y la gestión de sistemas ferroviarios.
En consecuencia, es posible que los dos países implementen proyectos integrales que abarquen desde el suministro de equipos y tecnologías hasta la construcción de metros y ferrocarriles, la capacitación de personal y el mantenimiento técnico.
El tercer eje clave es la extracción y procesamiento de minerales. Vietnam posee vastos recursos, pero su explotación requiere tecnología, maquinaria y conocimientos de vanguardia. En este ámbito, Rusia puede aportar soluciones avanzadas en exploración geológica, automatización y refinamiento de minerales (incluidos los metálicos). Esta cooperación impulsará la exportación de maquinaria pesada rusa y sentará las bases para futuras inversiones.
En cuarto lugar hay que mencionar la agricultura y la alimentación. Rusia tiene una alta competitividad en la producción de cereales, aceite y grasas, piensos, carne y materias primas agrícolas. Sin embargo, el mayor beneficio reside en el desarrollo de cadenas de valor más largas: materias primas domésticas, procesamiento en Vietnam y acceso compartido al mercado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). Tales premisas permitirán a ambos países crear valor añadido en lugar de limitarse al suministro de materias primas, al tiempo que aumentará la presencia de las empresas rusas en la región.
El quinto sector es el de los productos farmacéuticos y los equipos médicos. Vietnam está interesado en aumentar su suministro de medicamentos y desarrollar su industria farmacéutica y sistema nacional de salud. En función de ello, las empresas rusas pueden aportar no solo medicamentos terminados, sino también principios activos farmacéuticos, tecnologías y equipos, además de establecer establecimientos de producción locales, prestar servicios y capacitar a especialistas.
El sexto campo es la tecnología digital. Rusia cuenta con sólidos fundamentos sobre ciberseguridad, tecnología financiera, inteligencia artificial, identidad digital y softwares empresariales. Vietnam viene actuando con dinamismo para digitalizar su economía, por lo que los modelos de cooperación empresarial, los proyectos tecnológicos conjuntos, así como la aplicación de soluciones rusas en el mercado vietnamita y de la Asean, resultan muy prometedores.
Por supuesto, el aprovechamiento de todas esas potencialidades requiere solventar cuestiones pendientes sobre la infraestructura y los mecanismos de pago bilaterales, además de mejorar la logística, buscar socios confiables y adecuar los productos rusos a la demanda del mercado vietnamita. Estos asuntos se hallan bajo estudio.
En cuanto a las modalidades emergentes, existe un enorme potencial con el comercio electrónico. Rusia es uno de los líderes mundiales en esta rama, mientras las plataformas de comercio electrónico se han convertido en uno de los principales canales de publicidad para las pequeñas y medianas empresas.
Vietnam es una de las naciones del Sudeste Asiático con un crecimiento más veloz en ese campo. Una colaboración entre plataformas de comercio electrónico de ambos países respaldaría significativamente a los fabricantes rusos.
Nhan Dan: Dada la creciente demanda energética de Vietnam y las ventajas innegables de Rusia en lo relativo a tecnologías, recursos y experiencia en este campo, ¿qué ramas serían las idóneas para la cooperación binacional? ¿Podría señalar proyectos específicos para el futuro cercano?
Viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko: Un área fundamental es la energía nuclear. Las universidades rusas coadyuvan ya a la formación de personal técnico para la industria nuclear vietnamita. Este año escolar el gobierno ruso concedió a Vietnam 59 becas para la formación de expertos en industria nuclear en universidades rusas.
Las universidades de Rusia y Vietnam cooperan activamente en numerosos campos, incluidas las energías nuclear y de hidrógeno, las energías renovables, la electricidad y la ingeniería eléctrica, así como la industria aeroespacial y la tecnología de la información.
Nhan Dan: Las relaciones entre Vietnam y Rusia se fraguan no solo sobre la base de la cooperación política y económica, sino también en los sentimientos entrañables entre sus gentes. A su modo de ver, ¿qué más puede hacerse para fortalecer los vínculos en cultura y educación, y especialmente para incentivar a las generaciones jóvenes, a fin de crear una sólida base social para las relaciones bilaterales?
Viceprimer ministro Dmitry Chernyshenko: Los intercambios estudiantiles, los proyectos compartidos en ciencia y educación, los foros juveniles y los programas culturales permiten a los jóvenes de ambos países comprenderse mejor y establecer contactos que se concreten en cooperación. Hay más de tres mil estudiantes vietnamitas en Rusia. La cooperación educativa, particularmente la lingüística, también es fructuosa. El idioma ruso se enseña en Vietnam desde la década de 1950.
Me gustaría hacer especial referencia a la Olimpiada de Lengua Rusa, que se celebra desde 2023. Más de 700 aspirantes, quienes se clasificaron a las rondas clasificatorias, y los ganadores recibieron una pasantía lingüística gratuita de verano en Moscú. En mi opinión, proyectos como este son la mejor manera de cautivar a los jóvenes. El interés por el idioma vietnamita también aumenta en Rusia.
En 10 universidades rusas estudian idioma vietnamita unos 350 jóvenes, en el marco de programas de estudios asiáticos, relaciones internacionales y lingüística. Los hermanamientos entre Hanói y Moscú, Ciudad Ho Chi Minh y San Petersburgo, Ciudad Ho Chi Minh y Vladivostok, y Da Nang y el óblast de Yaroslavl, entre otros, son muy valiosos en el estrechamiento de los lazos entre ambos pueblos. Este diálogo abre numerosas oportunidades para proyectos conjuntos en educación, cultura e intercambio juvenil.
Nhan Dan: ¡Muchas gracias!