Este gesto, que demuestra humanidad en los últimos momentos de una persona, ha conmovido profundamente al público. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, la gravedad de sus heridas hizo imposible salvarle la vida.
El 2 de abril, O.S.W. fue declarada en muerte encefálica en el Hospital de la Amistad Vietnam-Alemania. Sin embargo, su travesía en Vietnam no terminó ahí: en medio del dolor más desgarrador, sus padres decidieron donar sus órganos con la esperanza de brindar una oportunidad de vivir a pacientes vietnamitas gravemente enfermos.
Así, una parte de ella sigue viviendo en otros. Su hígado permitió salvar la vida de un hombre de 53 años con insuficiencia hepática aguda asociada a hepatitis B y cirrosis avanzada. Sus dos renales devolvieron la esperanza a un hombre de 35 años y a una mujer de 41, quienes durante años habían dependido de la diálisis.
En ese momento, las diferencias de idioma, color de piel y nacionalidad dejaron de tener importancia. Los gestos de la joven y su familia unieron a desconocidos en torno a una historia de vida compartida.
Los médicos del Hospital de la Amistad Vietnam-Alemania cumplieron con su deber profesional y fueron testigos de cómo el dolor se transformaba en esperanza y la pérdida en el inicio de nuevas vidas.
En medio de conmovedores testimonios, los padres evocaron a su hija como una joven valiente, hermosa, inteligente y llena de vida, que sabía disfrutar plenamente cada instante. Recién graduada de secundaria, se preparaba para iniciar estudios universitarios el próximo otoño. Su viaje a Vietnam era una forma de celebrar esa etapa luminosa de su juventud.
"Lo pasó de maravilla en Vietnam. Siempre decía que le encantaba este lugar y que era feliz aquí. Si hubiera podido, creemos que habría querido entregar su vida para salvar a otros. No hay mayor regalo que ese. Estamos muy orgullosos de ella", dijo su padre.
Su madre, entre lágrimas, dijo: "Seguirá viviendo de una manera hermosa. Tendrá nuevas familias aquí y siempre estará en nuestros corazones".
Comentaron que el ambiente de Hanói les recuerda a Londres, donde su hija nació y creció. Les reconforta saber que su hija seguirá formando parte de la vida de la ciudad de una manera única y especial.