De acuerdo con el Consejo de Parques Nacionales de Singapur (NParks), el cargamento fue camuflado como piel de pescado seco y transportado en un camión.
El envío fue interceptado el 29 de diciembre de 2025 en la zona de Jurong, después de que el sistema de control de la Autoridad de Inmigración y Control de Fronteras (ICA) detectara anomalías mediante análisis de imágenes.
Durante la inspección, los agentes hallaron 30 sacos de escamas de pangolín, que se estima proceden de más de 2.200 ejemplares. Las investigaciones preliminares apuntan a que la mercancía transitaba por Singapur, con origen en Indonesia y destino final en Camboya.
Análisis genéticos posteriores confirmaron que las escamas pertenecen al pangolín de Sunda (Manis javanica), una especie nativa del Sudeste Asiático catalogada como gravemente amenazada. Las autoridades continúan investigando el caso.
En paralelo, durante un taller juvenil regional con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre, celebrado en la Academia BCA de Braddell, el secretario de Estado para Desarrollo Nacional, Alvin Tan, presentó una guía dirigida al sector del transporte marítimo para reforzar la detección del tráfico ilegal de fauna silvestre.
El documento identifica señales de alerta comunes, como inconsistencias en la documentación, discrepancias en el valor declarado de la carga, el peso o la apariencia externa, y proporciona herramientas para reconocer especies incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Según la Ley sobre Especies en Peligro (Importación y Exportación) de Singapur, la importación de especies incluidas en CITES sin permiso válido puede acarrear multas de unos 154 mil dólares por cada ejemplar, penas de prisión de hasta ocho años, o ambas sanciones.