El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (PCV) ha fijado una exigencia clara: las resoluciones no solo deben ser acertadas, sino también ejecutadas con acciones firmes, eficaces y con resultados tangibles, evitando el formalismo y cualquier “retraso” en su implementación. En declaraciones a la prensa, el secretario general del PCV y presidente de la República, To Lam, quien además es secretario de la Comisión Militar Central, subrayó la necesidad de renovar de forma enérgica los métodos de liderazgo, reforzar la disciplina en la ejecución, elevar la calidad del trabajo político e ideológico y fortalecer las labores de inspección y supervisión, junto con una organización de la acción coherente y sostenida, con el objetivo de garantizar que la Resolución del XIV Congreso del PCV se implemente con rapidez y eficacia en la práctica.
A continuación, la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) pone a disposición de sus lectores el texto íntegro de la entrevista.
Reportero: Estimado secretario general del PCV y presidente de la República, secretario de la Comisión Militar Central, To Lam, la Resolución del XIV Congreso Nacional del PCV ha trazado una visión de carácter histórico. La opinión pública y la ciudadanía siguen con especial atención cómo estas grandes decisiones podrán traducirse con rapidez en resultados concretos. Usted ha subrayado en varias ocasiones la necesidad de eliminar “la demora” y de pasar decididamente del “decir” al “hacer”, y hacerlo con eficacia. ¿Podría profundizar en este enfoque de acción en el contexto actual?
Compañero To Lam: La Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido constituye la síntesis de la inteligencia, la voluntad y la aspiración de progreso de toda la nación. Su verdadero valor solo se pone de manifiesto cuando se lleva a la práctica mediante acciones decididas, coordinadas y eficaces. La práctica de la revolución vietnamita demuestra que cada logro del país ha estado asociado a etapas en las que las políticas acertadas se han traducido en resultados tangibles, siendo la implementación el eslabón clave de todo el proceso.
Debemos reconocer con franqueza que el principal cuello de botella en la actualidad no radica en la falta de lineamientos, sino en la capacidad de traducirlos en transformaciones concretas del desarrollo. La eficacia de la gobernanza nacional, la disciplina administrativa y la calidad de la ejecución de políticas en algunos ámbitos aún distan de las exigencias del desarrollo del país. Por ello, el espíritu rector de este mandato es claro: convertir la voluntad en acción y las decisiones en resultados; decir es hacer, y es necesario hacer de inmediato y correctamente, con determinación, hasta el final y con resultados tangibles.
Los próximos cinco a diez años serán decisivos para los objetivos estratégicos del Partido y de la nación. Cualquier dilación, evasión de responsabilidades, inercia en viejos métodos de trabajo o actitudes de dependencia podría tener un costo elevado: la pérdida de oportunidades de desarrollo para todo el país.
En este contexto, la consigna es inequívoca: dar un giro firme de la “conciencia correcta” a la “implementación eficaz”, de la “formulación de lineamientos” a la “generación de productos y resultados reales”. Cada Comité del Partido, cada organización partidaria y cada cuadro, en especial quienes guían, deben asumir un papel ejemplar, actuar con decisión y llevar las tareas hasta su culminación, generando resultados concretos que la población pueda percibir y beneficiarse desde los primeros días del mandato.
Reportero: Señor secretario general del PCV y presidente de la República, para este mandato, ¿cómo se plantea la reforma del método de implementación para pasar de un modelo de gestión basado en órdenes administrativas a una gobernanza orientada a resultados, con el fin de eliminar los “cuellos de botella” en la ejecución?
Compañero To Lam: El XIV Congreso del Partido ha definido la institucionalidad como el “avance de los avances”, encargada de abrir camino. La institucionalidad no debe ser solo una herramienta de gestión estatal, sino un motor de desarrollo capaz de liberar las fuerzas productivas, movilizar los recursos sociales y crear un entorno propicio para la innovación. Para eliminar los “cuellos de botella”, lo primero es renovar el pensamiento y la forma de la implementación.
En primer lugar, es imprescindible revisar y perfeccionar de manera decidida el sistema jurídico, los mecanismos, procesos y procedimientos, a fin de eliminar todos los obstáculos. El principio es claro: los problemas que surjan en cualquier nivel deben resolverse en ese mismo nivel, sin dilaciones ni traslados de responsabilidad. Es necesario pasar de un enfoque centrado en la gestión y la concesión de permisos a uno orientado a facilitar el desarrollo y servir a la ciudadanía; de un énfasis en controles previos a un mayor fortalecimiento de los controles posteriores en los ámbitos que lo permitan; y de una lógica centrada en los procedimientos a otra basada en los resultados.
En segundo lugar, es fundamental cambiar los criterios de evaluación. Ya no se puede medir el desempeño por el volumen de informes o el número de reuniones. La evaluación de una organización o de un funcionario debe basarse en resultados concretos de desarrollo, en el cumplimiento de plazos, en el impacto social y en el nivel de satisfacción de ciudadanos y empresas. Todos los programas de acción deben ser cuantificables, medibles y contar con una hoja de ruta clara.
En tercer lugar, es necesario continuar la reorganización del aparato institucional hacia una mayor eficacia y eficiencia, vinculada a la renovación del método de liderazgo del Partido. La decisión del Comité Central del PCV de transferir la Televisión de Vietnam, la Voz de Vietnam, la Agencia Vietnamita de Noticias, la Academia de Ciencias Sociales de Vietnam y la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam - de organismos dependientes del Gobierno a unidades de servicio público bajo el Comité Central del Partido - junto con la integración de las organizaciones partidarias de estas cinco entidades, que pasan del Comité del Partido del Gobierno al de los órganos centrales del Partido, constituye un ajuste organizativo de gran trascendencia. No se trata solo de una reestructuración administrativa, sino de un cambio en el método de liderazgo, orientado a reforzar la dirección directa y permanente del nivel central en ámbitos estratégicos como la ideología, la comunicación y la ciencia estratégica.
En cuarto lugar, todos los programas, proyectos y grandes iniciativas deben definir con claridad objetivos, plazos, responsables, recursos y mecanismos de supervisión y control. Solo así será posible superar definitivamente la brecha entre la orientación política y su ejecución, y evitar situaciones en las que el impulso se diluye en los niveles inferiores o queda bloqueado en la práctica.
Reportero: Usted ha subrayado que la implementación de la Resolución debe ir de la mano con la renovación del método de liderazgo del Partido, donde el factor humano y el trabajo político-ideológico desempeñan un papel clave. ¿Cuál es la exigencia fundamental en la actualidad?
Compañero To Lam: En esta nueva etapa, la renovación del método de liderazgo debe orientarse a la construcción de una gobernanza nacional moderna, disciplinada, transparente, eficaz y al servicio del pueblo. Para ello, el factor decisivo sigue siendo el humano, en particular el cuerpo de cuadros y militantes, especialmente quienes ocupan cargos de responsabilidad. Hoy no basta con contar con cualidades y capacidades generales; se requiere firmeza en la ejecución, una mentalidad orientada a la acción real, capacidad de llevar el trabajo hasta el final y valentía para asumir responsabilidades en función del interés común.
En paralelo, es imprescindible reforzar el trabajo político e ideológico dentro del Partido. En el reciente segundo pleno del Comité Central del PCV se aprobó una normativa específica en esta materia, un paso novedoso y necesario en el contexto actual, marcado por la implementación simultánea de grandes políticas, reformas profundas y cambios significativos. Sin una base política sólida, sin unidad dentro del Partido y consenso en la sociedad, incluso las políticas más acertadas difícilmente se traducirán en los resultados esperados.
El trabajo político e ideológico debe adelantarse y abrir camino. No puede reducirse a formalismos ni limitarse al estudio de resoluciones como un trámite. Lo esencial es traducir sus exigencias en responsabilidades concretas para cada comité, cada organización partidaria y cada cuadro; reforzar la disciplina en la comunicación, consolidar la confianza, fortalecer la firmeza política, elevar el espíritu combativo y generar un entorno que incentive a los cuadros a pensar, actuar e innovar con audacia en beneficio del interés general.
En cuanto al equipo de cuadros, es necesario corregir de manera decidida situaciones donde existe buena asesoría pero la ejecución es aún débil. La implementación debe regirse por el principio de las “seis claridades”: claridad en las personas, en las tareas, en los plazos, en las responsabilidades, en las competencias y en los resultados. No se puede permitir que la responsabilidad individual quede diluida en lo colectivo; al mismo tiempo, es fundamental establecer mecanismos que protejan a quienes se atreven a innovar y asumir responsabilidades. Como partido gobernante, es imprescindible asumir profundamente el principio de que “el pueblo es la raíz”, tomando la felicidad y la satisfacción de la ciudadanía como la medida fundamental de la eficacia de las organizaciones del Partido y de todo el sistema político.
Reportero: Para garantizar que la Resolución del XIV Congreso del Partido y las nuevas resoluciones del Comité Central se implementen de manera rigurosa y eficaz, ¿Cómo deben renovarse el trabajo de inspección, supervisión y disciplina del Partido?
Compañero To Lam: La inspección y la supervisión no son tareas de última instancia, ni se limitan a sancionar irregularidades una vez ocurridas. Constituyen un método de liderazgo fundamental del Partido, una herramienta clave para controlar el poder, preservar la disciplina y garantizar que todas las directrices y resoluciones se ejecuten de forma rigurosa y en la dirección correcta.
En primer lugar, es imprescindible interiorizar y aplicar eficazmente la nueva resolución del Comité Central sobre la renovación y el fortalecimiento de la inspección, la supervisión y la disciplina partidaria. La adopción de esta resolución refleja el alto nivel de exigencia de la etapa actual: el desarrollo acelerado debe ir acompañado de una disciplina más estricta; una mayor apertura de los mecanismos exige un control del poder más riguroso; y una descentralización más profunda implica responsabilidades políticas más claras.
En segundo lugar, es necesario reorientar decididamente la inspección y la supervisión hacia la prevención temprana y a distancia, detectando riesgos durante el propio proceso de implementación y evitando que las limitaciones se acumulen hasta convertirse en infracciones graves. Cada comité del Partido, cada organización y cada militante deben asumir esta labor como una responsabilidad política directa, sin delegarla por completo en los órganos de control. La inspección debe vincularse estrechamente a cada programa de acción, tarea prioritaria, proyecto y compromiso de los responsables.
En tercer lugar, el Buró Político y el Secretariado han establecido equipos de inspección y supervisión encabezados directamente por sus miembros, encargados de evaluar la implementación de la Resolución del XIV Congreso y de las directrices del Comité Central en todas las organizaciones del Partido, incluidos los comités a nivel central, provincial y municipal. El objetivo es combinar la supervisión con el impulso a la ejecución, la resolución de obstáculos y la identificación de buenas prácticas para su generalización, evitando enfoques formales o meramente reactivos.
En lo personal, también he participado directamente en reuniones de implementación con la Comisión Militar Central y el Comité partidista de la Comisión Central de Seguridad Pública, y he encabezado delegaciones de inspección y supervisión en el Buró Ejecutivo del Comité partidista de la Asamblea Nacional y en el Comité del Partido de Hanoi. Esto refleja claramente la exigencia de ejemplaridad en la dirección: si la inspección y la supervisión son un método de liderazgo, los máximos responsables deben involucrarse directamente, escuchar de primera mano, supervisar, orientar y asumir la responsabilidad por los resultados.
El objetivo final es lograr que todo el sistema funcione con mayor disciplina, transparencia, determinación y eficacia. La disciplina debe servir para mejorar la acción; la supervisión, para clarificar los resultados; y la inspección, para eliminar obstáculos, reforzar la responsabilidad y garantizar que la Resolución del XIV Congreso y las del Comité Central se implementen de manera coherente, rigurosa y eficaz en todo el Partido.
Reportero: El año 2026 marca el inicio de la implementación de la Resolución del XIV Congreso del Partido y de la Resolución de la XII Asamblea del Partido del Ejército Popular de Vietnam. ¿Qué mensaje desea transmitir a los cuadros y soldados del Ejército Popular de Vietnam?
Compañero To Lam: El Ejército Popular de Vietnam ha sido siempre una fuerza pionera y ejemplar, donde la palabra va acompañada de la acción. En la nueva etapa de desarrollo del país, el Ejército debe seguir promoviendo esa tradición, destacándose por su firmeza política, su espíritu de acción, su disciplina, la eficacia en el trabajo y la calidad en la implementación de las resoluciones.
Ante todo, todo el Ejército debe interiorizar profundamente la Resolución del XIV Congreso del Partido, la Resolución de la XII Asamblea del Partido del Ejército Popular de Vietnam y los programas de acción de la Comisión Militar Central; pero esta asimilación no puede quedarse en el plano del conocimiento, sino que debe traducirse en acciones concretas en cada nivel, sector, unidad y puesto de trabajo. Cada comité del Partido, organización partidaria, comandante, comisario político y oficial político debe definir con claridad qué tareas deben ejecutarse de inmediato, cuáles constituyen puntos de ruptura, quién es responsable y cómo se supervisará su cumplimiento.
El Ejército debe conceder especial importancia al trabajo político e ideológico, construir una organización partidaria verdaderamente limpia y fuerte; mantener y reforzar la dirección absoluta y directa del Partido en todos los ámbitos; preservar las cualidades del “soldado del Tío Ho”; y consolidar una base política sólida como fundamento para elevar la calidad integral, la capacidad combativa, el estado de preparación, la disciplina, la organización regular, la transformación digital y el proceso de modernización.
Quisiera subrayar especialmente el papel ejemplar de los cuadros. Cuanto mayor sea la responsabilidad, mayor debe ser la ejemplaridad en el estilo de trabajo, la disciplina organizativa y el espíritu de pensar, actuar y asumir responsabilidades. Cada cuadro debe atreverse a innovar, a actuar y a asumir responsabilidades en beneficio del interés común; debe recibir una formación integral que responda a las exigencias de construcción del Ejército en la nueva coyuntura. Al mismo tiempo, es necesario reforzar la inspección y la supervisión, mantener una disciplina estricta y garantizar que todas las directrices y resoluciones se implementen de manera rigurosa y eficaz.
Los resultados de la implementación de las resoluciones en el Ejército deben medirse a partir de avances reales en el entrenamiento, la preparación para el combate, la construcción de las unidades, el cumplimiento de la disciplina y la confianza de la población en las fuerzas armadas. La alta determinación debe traducirse en resultados visibles; la acción debe ser firme, precisa y eficaz hasta el final. El Ejército debe seguir siendo una fuerza de vanguardia en la acción, ejemplar en la disciplina, coherente entre palabra y hechos, avanzando con paso seguro, con la consigna de “multiplicar por diez la determinación y por cien la acción”, contribuyendo junto con todo el Partido y el pueblo a implementar con éxito la Resolución del XIV Congreso y a construir y defender firmemente la Patria socialista de Vietnam en la nueva era de desarrollo.
Reportero: ¡Muchas gracias!