El 13 de julio, la CE aprobó el Acto Delegado que actualiza la lista de productos sujetos al reglamento y el Acto de Ejecución relativo a su Sistema de Información, con lo que quedó prácticamente concluido el proceso de preparación de la nueva normativa.
El consejero comercial de Vietnam en Bélgica y la UE, Tran Ngoc Quan, señaló que el bloque comunitario ya finalizó las consultas sobre el alcance y la aplicación del reglamento, por lo que ahora corresponde a las empresas adaptarse plenamente a las nuevas exigencias para seguir exportando al mercado europeo.
Entre las principales novedades figura la incorporación de nuevos productos al ámbito de aplicación del EUDR, como el café instantáneo, determinados derivados del aceite de palma y la lengua de vacuno congelada.
Según Tran Ngoc Quan, la inclusión del café instantáneo representa el cambio más importante para Vietnam. Explicó que, aunque el sector cafetero ya se preparaba para cumplir el reglamento, la ampliación a este segmento plantea nuevos desafíos para la industria procesadora.
A diferencia del café en grano, el café instantáneo suele elaborarse con mezclas de distintas variedades e ingredientes, algunos de ellos -como la soja o el cacao en polvo- también sujetos al reglamento. Esto obligará a las empresas a recopilar y gestionar un volumen mucho mayor de información sobre el origen de las materias primas.
En cambio, para los sectores del caucho y la madera la actualización no introduce modificaciones relevantes. Algunos productos manufacturados de caucho vulcanizado, como cintas transportadoras, correas de transmisión y determinados componentes para aeronaves y vehículos, quedaron excluidos del ámbito de aplicación, lo que supone un alivio para la industria transformadora, especialmente para los productos reciclados.
El consejero destacó además la incorporación del mecanismo de declaración por representación, que permitirá a cooperativas y empresas compradoras presentar la documentación en nombre de agricultores y pequeños productores, mientras que las asociaciones podrán hacerlo por las pequeñas empresas.
No obstante, aclaró que este mecanismo no exime de garantizar la trazabilidad completa de cada producto. En sus palabras, cada mercancía deberá contar con una especie de "certificado de nacimiento", es decir, información que permita identificar cuándo y dónde fue producida, la ubicación de la parcela y los derechos de uso de la tierra.
En la práctica, cada lote deberá ir acompañado de un expediente con datos como las coordenadas geográficas de la parcela, la documentación sobre la tenencia de la tierra y la fecha de producción. Las cooperativas desempeñarán un papel fundamental al centralizar esta información, evitando que miles de pequeños agricultores deban acceder individualmente al sistema informático de la UE.
Tran Ngoc Quan advirtió, sin embargo, que persiste una brecha entre el diseño del sistema y su aplicación en los países en desarrollo, donde la producción agrícola continúa muy fragmentada. A ello se suman limitaciones como el bajo nivel de digitalización, el desconocimiento del inglés y el acceso limitado a herramientas tecnológicas.
Asimismo, no descartó que puedan surgir dificultades técnicas debido al elevado volumen de consultas que recibirá el sistema europeo conforme se acerque la fecha de aplicación obligatoria.
El consejero reiteró que el EUDR no evalúa la calidad de los productos ni pretende restringir el comercio, sino garantizar la transparencia y la trazabilidad de las mercancías que ingresan al mercado europeo.
Las grandes empresas dispondrán de unos cinco meses para adaptarse antes de la entrada en vigor del reglamento, prevista para el 30 de diciembre de 2026, mientras que las pequeñas y microempresas contarán con un período adicional de seis meses. En opinión de Tran Ngoc Quan, este será un período decisivo para que las compañías adecuen sus sistemas de gestión de datos, ya que solo podrán exportar a la UE los productos que cumplan plenamente los requisitos de trazabilidad.