Este balance fue expuesto por Vladímir Mazyrin, director del Centro de Estudios sobre Vietnam y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) de la Academia de Ciencias de Rusia, en una entrevista concedida a corresponsales del periódico Nhan Dan (Pueblo).
El erudito aseveró que percibe cambios palmarios en la infraestructura del país cada vez que lo visita. La modernización urbana ha cobrado una fuerza arrolladora, con vías en constante expansión y obras erigidas una tras otra, afirmó.
Adoptar un estilo de vanguardia en el desarrollo infraestructural, así como reservar espacio a medios de transporte avanzados como el tren urbano, el autobús y el taxi eléctricos, patentizan la apertura del país a las tecnologías innovadoras y sus audaces medidas transformadoras en función del desarrollo, evaluó.
Mazyrin también realzó la resolución demostrada en la ejecución de megaproyectos de infraestructura en Hanói, Ciudad Ho Chi Minh y otros emporios nacionales, pese a que suelen conllevar complejidades sobre el desbroce de terrenos, la reubicación de residentes y la reorganización del espacio urbano.
Sobre la construcción de ferrocarriles urbanos en Hanói y Ciudad Ho Chi Minh en años recientes, observó que los cronogramas no se habrían cumplido sin una estrecha coordinación entre las partes y la decisión de las autoridades.
Tener claro el camino a seguir no lo es todo - puntualizó -, sino que la capacidad de convertir lo dicho en lo hecho es lo que realmente marca la diferencia
En cuanto a las perspectivas económicas de Vietnam, el investigador señaló el papel de las inversiones a gran escala en la infraestructura de transporte.
Explicó que los ferrocarriles de alta velocidad, las autopistas y sus conexiones con los países vecinos ahorrarán el tiempo de desplazamiento, impulsarán el flujo de mercancías y personas, y facilitarán la prestación de servicios.
Se trata de condiciones cruciales para mejorar la competitividad de la economía, aumentar su visualización entre los inversores extranjeros y energizar las interacciones interregionales, remarcó.
Acelerar la construcción de su vía ferroviaria Norte-Sur de alta velocidad refleja la ambición de Vietnam de crecer y de acceder a tecnologías de alta gama, reconoció el experto, pero también recordó la importancia de posicionar los proyectos en el centro de la planificación de políticas para lograr una óptima eficacia.
El analista advirtió que Vietnam debe armonizar la aceleración de sus inversiones con su capacidad financiera para lograr un desarrollo eficiente. Fijar un cronograma realista evitará presiones innecesarias sobre la economía y garantizará que los proyectos de infraestructura se ejecuten de forma sólida y sean rentables a largo plazo.
El avezado economista comentó igualmente que el crecimiento de dos dígitos planteado por el país exige un ingente esfuerzo de movilización y asignación de capital.
La visión de convertir a Vietnam en un país desarrollado de altos ingresos para 2045 ha servido de base para formular indicadores de crecimiento a largo plazo. No obstante, debe tenerse en cuenta la volatilidad de la economía global y su impacto potencial sobre las condiciones de desarrollo, señaló.
Advirtió que las economías asiáticas vienen encarando retos a raíz de la inestabilidad geopolítica, el riesgo de interrupciones en la cadena de suministro, la oscilación del precio de energías y los problemas logísticos.
Vietnam, aconsejó, debe sopesar alternativas de transporte para diversificar sus rutas de circulación de bienes y fortalecer su capacidad de respuesta a las interrupciones en el comercio internacional.
Retos aparte, Mazyrin alabó la proactividad del país indochino en materia de relaciones exteriores.
Estrechar los contactos de alto nivel, ampliar el marco de asociación integral y asociación estratégica, y favorecer pactos comerciales con otros países, están abriendo para Vietnam oportunidades de desarrollo, señaló.
Según el experto, tal dinamismo en la política exterior ha consolidado la posición de Hanói en la palestra internacional. El país sobresale cada vez más con iniciativas diplomáticas y su capacidad de canalizar la cooperación con diversos socios.
El desarrollo de Vietnam también propiciaría una rivalidad sana dentro de la Asean, agregó.
Optimista sobre las perspectivas de crecimiento de esta nación, aseveró que la transformación infraestructural y el dinamismo económico y diplomático evidencian el empeño vietnamita de reducir la brecha de desarrollo.
Vietnam ya cuenta en su haber con la determinación política, las herramientas necesarias y los resultados iniciales para seguir adelante, acentuó.
Lo que importa, subrayó, es cómo adecuar su ambición de desarrollo a su capacidad de utilizar efectivamente los recursos, calcular las condiciones financieras y reaccionar ante las fluctuaciones externas.