Ante este desafío, expertos coinciden en la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento, perfeccionar las estructuras de inversión y fortalecer el marco regulatorio para atraer capital de largo plazo, tanto nacional como extranjero.
Nguyen Quang Thuan, presidente ejecutivo de FiinGroup y FiinRatings, señaló que la capacidad de movilizar recursos para proyectos de infraestructura depende en gran medida de la adecuada estructuración financiera de cada iniciativa.
Aunque el crédito bancario continúa siendo una fuente fundamental de financiación, especialmente para proyectos de gran escala, consideró necesario ampliar el uso de instrumentos del mercado de deuda, como préstamos sindicados, bonos de proyectos, bonos corporativos y créditos a la exportación.
El experto destacó además la importancia de incorporar mecanismos de mejora crediticia respaldados por instituciones financieras especializadas, una práctica ya aplicada en diversos proyectos privados relacionados con el abastecimiento de agua, las energías renovables y el transporte.
Por su parte, Richard Barnsley, director nacional sénior de Clientes Corporativos de la Red Bancaria Global de HSBC, afirmó que actualmente existe una abundante disponibilidad de capital verde en los mercados internacionales. No obstante, advirtió que las empresas deben cumplir exigentes criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) para acceder a estos recursos.
En este sentido, subrayó que la incorporación de estándares sostenibles desde las etapas iniciales de diseño, construcción y operación de los proyectos incrementa significativamente las posibilidades de obtener financiamiento.
Asimismo, los informes ESG y las certificaciones de construcción verde son elementos clave para fortalecer la confianza de inversionistas y entidades financieras.
Los especialistas coinciden en que una adecuada distribución de riesgos entre las fases de construcción y operación constituye un factor determinante para la viabilidad financiera de los proyectos.
Del mismo modo, la calificación crediticia y la solidez financiera de los promotores o patrocinadores son aspectos esenciales en los procesos de evaluación por parte de los financiadores.
Según FiinRatings, la viabilidad económica continúa siendo el requisito principal para atraer inversiones. En este contexto, los bonos vinculados a proyectos de asociaciones público-privadas (APP) podrían convertirse en una alternativa relevante para diversificar las fuentes de financiación de infraestructura a medida que el marco legal siga evolucionando.
En paralelo, la adopción de estándares internacionales de finanzas verdes se perfila como un elemento cada vez más importante para acceder a los mercados globales de capital.
Los expertos destacan que la aplicación de principios reconocidos internacionalmente, como los de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA) y la Iniciativa de Bonos Climáticos (CBI), contribuye a reforzar la transparencia, prevenir prácticas de “greenwashing” y mejorar el acceso a financiamiento internacional.
Quang Thuan indicó que, para captar el interés de los inversionistas extranjeros, las empresas deben desarrollar marcos sólidos de financiamiento sostenible, establecer criterios claros para la selección de proyectos verdes, garantizar la trazabilidad del uso de los recursos, presentar informes de impacto y someterse a evaluaciones independientes realizadas por terceros.
Además de los mecanismos tradicionales de financiación, el especialista señaló que instrumentos como los bonos de infraestructura sostenible, los fondos de inversión multinivel, los fondos especializados de garantía y la titulización de activos con flujos de caja estables pueden desempeñar un papel relevante en la movilización de capital de largo plazo para proyectos de infraestructura y transición energética.
Los expertos también destacan que un entorno jurídico transparente, mecanismos eficaces para la ejecución de contratos y la resolución de controversias, así como una sólida capacidad de gestión por parte de los patrocinadores de proyectos, son elementos fundamentales para reducir la incertidumbre, fortalecer la confianza de los inversionistas y facilitar la evaluación de riesgos.
Por otro lado, el perfeccionamiento del marco regulatorio de las finanzas verdes se considera una condición indispensable para ampliar el volumen y mejorar la eficiencia de los flujos de capital destinados al desarrollo sostenible.
En este contexto, Ta Duc Binh, especialista del Instituto de Estrategia y Política Agrícola y Ambiental del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, destacó que Vietnam avanza gradualmente en la consolidación de su ecosistema de finanzas verdes con el objetivo de materializar el compromiso de neutralidad de carbono para 2050.
Entre los avances más relevantes figura la Decisión 21/2025/QD-TTg del primer ministro sobre la Taxonomía Verde Nacional, considerada una herramienta clave para identificar y estandarizar los proyectos sostenibles, creando una base sólida para canalizar recursos hacia actividades alineadas con el desarrollo verde.
No obstante, el experto señaló que el país aún debe continuar perfeccionando los estándares para la emisión de bonos verdes, los mecanismos de financiamiento para la transición y los sistemas de información y datos destinados a la evaluación de inversiones, con el fin de impulsar un crecimiento más dinámico y eficiente del mercado de capital verde en los próximos años.